Una historia de fe, servicio y regreso a las sendas antiguas
Mientras visitaba a quien entonces era mi novia, llegó también una amiga de su familia procedente de Finlandia. En Colombia, nuestro país, era muy extraño conocer personas extranjeras. Debido a décadas de violencia política, pocos visitantes se atrevían a viajar hasta allí.
Aquella joven rubia, de intensos ojos azules y un carácter sorprendentemente dulce, nos habló de Jesús con una sencillez que nunca habíamos escuchado. Nos invitó a comenzar una relación personal con Él y, esa noche, nuestras vidas cambiaron para siempre.
A partir de ese momento comenzamos a conocer al Creador de una manera tan profunda que fuimos impulsados a dejarlo todo para seguirle. En 1977 abandonamos nuestras carreras profesionales, iniciamos el ministerio a tiempo completo y nos dispusimos a ir adondequiera que nuestro Padre nos enviara.

Ma.Consuelo y Miguel Angel en su primeros años de servicio
Lo que siguió fue un recorrido de servicio, aprendizaje y transformación que atravesó varios países y casi cuatro décadas.

Infografía de la historia de Retomemos El Camino desde 1977 hasta la actualidad.
Después de muchos años de ministerio, regresamos al trabajo local en Bogotá. Más tarde nos trasladamos a Texas buscando un nuevo lugar donde servir. Sin embargo, las puertas no se abrieron y un proyecto ministerial que emprendimos tampoco prosperó.
Aquella etapa nos obligó a detenernos. Después de décadas de actividad, enseñanza y servicio, comenzó a surgir una pregunta que ya no podíamos ignorar.
“¿Es esto todo? ¿No hay nada más? ¿Se reduce todo a religión, tradiciones y poder?”

La respuesta comenzó a llegar en 2011, cuando descubrimos la importancia del Shabbat.
Empezamos a observarlo y, poco a poco, se abrió ante nosotros una dimensión de las Escrituras que hasta entonces desconocíamos. Comprendimos que la misión del Mesías era conducirnos al Padre, como afirma Juan 14:6, y que muchas de las tradiciones que habíamos recibido dificultaban reconocer la continuidad y profundidad de Su Palabra.
Desde entonces hemos estado redescubriendo nuestra identidad como pueblo de Yehováh, Isra’el, con todo lo que esto implica. Aprendimos a guardar el Shabbat, a celebrar las Fiestas de Yehováh, a comprender Su calendario y a estudiar la Torá —los cinco libros atribuidos a Moshe—, que hasta ese momento habían sido para nosotros poco más que referencias históricas.

2012
En 2012 nació este ministerio, al que llamamos Retomemos El Camino, porque precisamente de eso se trata: volver a las sendas antiguas y recuperar el contexto de las Escrituras para llevar su enseñanza a la vida cotidiana.
Creamos este espacio para quienes no se conforman con aceptar las tradiciones sin examinarlas y desean desarrollar una relación más profunda con el Creador.
Aquí seguimos al Mesías Yeshúa y procuramos vivir como Él vivió: obedeciendo los mandamientos de nuestro Padre Yehováh y caminando en justicia, verdad y amor. Creemos que los profetas no hablaron en vano, que las Fiestas de Yehováh continúan teniendo un propósito y que el llamado a ser un pueblo apartado permanece vigente.
No afirmamos haber llegado al final del recorrido. Continuamos aprendiendo, investigando y corrigiendo cuando es necesario. Compartimos lo que vamos descubriendo, procurando que toda enseñanza sea examinada a la luz de las Escrituras.
Te invitamos a estudiar, investigar, preguntar y comprobar por ti mismo.
Retomemos El Camino, porque no se trata de encontrar una religión más, sino de volver al diseño original del Creador.