Origen de la Parashá

¿Por qué tantas comunidades leen cada semana una misma porción de la Toráh? ¿De dónde surgió esta práctica? ¿Fue ordenada por Yehováh o se desarrolló como una manera de organizar el estudio? La lectura semanal tiene una larga historia. Para comprenderla, conviene distinguir entre el mandato bíblico de enseñar las instrucciones de Yehováh, la costumbre de leerlas públicamente y los ciclos que después organizaron esa lectura.

La lectura pública y la comprensión de la Toráh

Desde sus primeros pasos como nación, Israel recibió las instrucciones de Yehováh para conocerlas y vivir conforme a ellas. Aunque los sacerdotes y levitas tenían responsabilidades de custodia y enseñanza, el aprendizaje debía alcanzar a toda la comunidad. Éxodo 24:7 relata que Moshé tomó el Libro del Pacto y lo leyó a oídos del pueblo. Más adelante, Deuteronomio 31:9–13 dispone que cada siete años, en el tiempo señalado del año de remisión, durante Sukkot, se reuniera al pueblo para escuchar la Toráh.

La convocatoria incluía a hombres, mujeres, niños y extranjeros. El propósito era escuchar, aprender, temer a Yehováh y poner en práctica sus instrucciones. También debían aprender los hijos que todavía no las conocían. Este mandato constituye un antecedente fundamental de la lectura pública. Sin embargo, el pasaje no establece las porciones semanales del ciclo anual o trienal que conocemos hoy.

Después del exilio babilónico, ocurrido en el siglo VI antes de nuestra era, encontramos una importante escena de lectura comunitaria en Nehemías 8. Esdras leyó ante el pueblo, mientras los levitas ayudaban a comprender la Toráh. Nehemías 8:7–8 destaca que explicaban el sentido de lo leído para que la gente pudiera entenderlo. El relato muestra que escuchar las palabras era solamente una parte del proceso: también era necesario comprender su significado. La enseñanza debía acercar las instrucciones a la vida de quienes escuchaban.

En aquel contexto, el arameo había adquirido una presencia importante entre los judíos. La tradición relacionó esta lectura con la traducción y la explicación del texto. No obstante, Nehemías 8:7–8 no dice expresamente que cada frase fuera traducida al arameo ni que todo el pueblo hubiera dejado de hablar hebreo. Lo que sí queda claro es la unión entre lectura y comprensión. Esa misma necesidad continúa vigente: podemos leer muchas páginas sin detenernos a considerar lo que nos están enseñando.

La lectura en tiempos de Yeshúa

En tiempos de Yeshúa ya existía la costumbre de leer públicamente las Escrituras en las sinagogas durante Shabbat. Lucas 4:16–21 presenta a Yeshúa entrando en la sinagoga de Nazaret, leyendo un pasaje de Isaías y hablando acerca de su cumplimiento. Más adelante, Hechos 13:15 menciona la lectura de la Toráh y de los Profetas antes de una invitación a dirigir unas palabras a la congregación. Hechos 15:21 afirma que Moshé era leído en las sinagogas cada Shabbat y presenta esa práctica como una costumbre antigua.

Estos testimonios permiten afirmar que había una lectura semanal establecida. Sin embargo, no identifican una lista uniforme de porciones ni demuestran que todas las comunidades siguieran un mismo ciclo anual o trienal. Tampoco permiten asegurar que Isaías 61 fuera la lectura asignada para aquella semana en Nazaret.

El desarrollo de los ciclos de lectura

La porción semanal se conoce como parashat hashavúa. La palabra parashá significa porción o sección; también se utiliza el término sidrá. Las porciones suelen recibir su nombre de una palabra o expresión característica de sus primeros versículos. No conocemos una fecha exacta en la que se establecieron sus divisiones para la lectura semanal. Por eso, no podemos atribuir las porciones actuales al cautiverio babilónico ni afirmar que Moshé entregó ese calendario.

En la época rabínica encontramos testimonios de diferentes ciclos. Las discusiones atribuidas a Rav y Shmuel, maestros del siglo III de nuestra era, conservadas en Meguilá 29b–30a, permiten reconocer un ciclo anual en Babilonia. Meguilá 29b también menciona a las comunidades de la tierra de Israel que completaban la lectura de la Toráh en tres años. Estas referencias atestiguan la existencia de los ciclos, aunque no permiten fechar su creación. Con el tiempo, el ciclo anual que llegó a predominar organiza la Toráh en 54 porciones. Algunas se combinan, según el calendario y las lecturas especiales de las festividades.

Los antiguos ciclos de la tierra de Israel utilizaban porciones más breves que las del ciclo anual. Su duración tampoco fue uniforme: Meguilá 29b habla de tres años, mientras una recopilación de diferencias entre las costumbres de Babilonia y las de la tierra de Israel, conocida como Hiluf Minhaguim, menciona tres años y medio. Por eso, aunque se suele utilizar la expresión «ciclo trienal» para describir esta tradición, algunas comunidades completaban la lectura en aproximadamente tres años y otras en tres años y medio. Las fuentes conservan distintas cantidades y límites de las porciones; no podemos hablar de un único esquema universal.

Se ha propuesto que dos ciclos de tres años y medio podrían relacionarse con el período bíblico de siete años. Es una hipótesis acerca de su origen, no un hecho demostrado. Conviene distinguir estas prácticas antiguas de algunos ciclos trienales modernos, que funcionan de manera distinta: leen una sección de la porción anual correspondiente cada semana y distribuyen su contenido entre tres años. Por eso, es útil conocer qué sistema utiliza cada comunidad.

Simjat Torá: concluir y volver a comenzar

Con la consolidación del ciclo anual se desarrolló la costumbre de celebrar su conclusión al final de las Festividades del Séptimo mes. Esa celebración recibió el nombre de Simjat Torá, «alegría de la Toráh». El desarrollo de esta celebración fue gradual: Meguilá 31a ya prescribe leer Vezot HaBerajá, el final de Deuteronomio, en el segundo día de Sheminí Atzéret observado en la diáspora. Esa lectura constituye un antecedente, pero por sí sola no demuestra que existiera entonces toda la celebración que conocemos hoy.

En el siglo IX, el Séder Rav Amram registra elementos de la liturgia de ese día, incluida la lectura complementaria de Josué 1. Hacia los siglos XI–XII, el Majzor Vitry vincula expresamente la alegría de completar la Toráh con la alegría de la festividad. Las costumbres festivas continuaron desarrollándose en los siglos posteriores.

Es importante distinguir ambas celebraciones. Sheminí Atzéret, la asamblea del octavo día, está establecido en Levítico 23:36, 39 y Números 29:35. La celebración de concluir y reiniciar el ciclo de lectura es una costumbre posterior. En Israel, Simjat Torá coincide con Sheminí Atzéret, el día 22 del séptimo mes. En las comunidades de la diáspora que observan dos días de la festividad, corresponde al segundo día, el 23. Su antecedente en la tradición babilónica está vinculado a ese segundo día.

Durante Simjat Torá se lee la última porción, Vezot HaBerajá, hasta el final de Deuteronomio. Inmediatamente se lee el comienzo de Bereshit, habitualmente Génesis 1:1–2:3. Así, el ciclo concluye y vuelve a comenzar durante el mismo servicio. La precisión es importante: se completa la última porción, pero se lee solamente el comienzo de la primera. La porción completa de Bereshit se lee en el Shabbat correspondiente al inicio del ciclo semanal.

La costumbre de comenzar Génesis inmediatamente después de terminar Deuteronomio está documentada en el Tur, obra del siglo XIV, en Óraj Jaim 669. Expresa de una manera visible que el estudio de la Toráh continúa: terminar una lectura completa abre la oportunidad de volver a recorrerla.

Una herramienta para aprender y vivir la Toráh

Las divisiones anual y trienal son formas de organizar la lectura. La Escritura no prescribe esos calendarios concretos como una obligación para todos los seguidores de Yehováh. Esto no disminuye su utilidad. Un orden compartido ayuda a mantener la constancia, recorrer toda la Toráh y conversar sobre los mismos pasajes. También permite descubrir conexiones que podrían pasar inadvertidas si leyéramos solamente nuestros textos favoritos.

Cada familia o comunidad puede acordar un ritmo adecuado. Leer en un año ofrece una visión de conjunto; dedicar más tiempo a porciones breves puede facilitar un estudio detallado. Ambos caminos requieren atención y disposición para aprender. Respecto a estos ciclos semanales, la Escritura no fija una fecha obligatoria para comenzar. Esto debe distinguirse del mandato de lectura pública cada siete años durante Sukkot, que sí tiene un tiempo señalado.

El propósito de estudiar la Toráh es conocer las instrucciones de nuestro Padre y permitir que orienten nuestras decisiones. Al leer, conviene preguntarnos: ¿qué nos revela este pasaje acerca de Yehováh? ¿Qué debemos comprender mejor? ¿Qué conducta necesita cambiar? ¿Cómo podemos enseñar lo aprendido a nuestros hijos? La lectura compartida nos permite escuchar preguntas, considerar otros puntos de vista y animarnos a obedecer. Para aprovecharla, necesitamos humildad y disposición para revisar nuestras ideas a la luz de la Escritura.

Si deseamos afirmar nuestra identidad como pueblo de Yehováh y seguir los pasos de Yeshúa, necesitamos familiarizarnos con su Palabra. Entre tantas voces que reclaman nuestra atención, la lectura constante nos ayuda a discernir y mantener el rumbo. La parashá puede servirnos como una valiosa guía para ese recorrido. Su valor se expresa cuando lo que leemos comienza a transformar nuestra manera de vivir.


Referencias para el estudio

  • Éxodo 24:7; Deuteronomio 31:9–13; Nehemías 8:1–8.
  • Lucas 4:16–21; Hechos 13:15; Hechos 15:21.
  • Talmud de Babilonia, Meguilá 29b–30a y 31a.
  • Levítico 23:36, 39; Números 29:35.
  • Hiluf Minhaguim, apartados 47–48, examinados en el estudio de Lionel E. Moses citado abajo.
  • Majzor Vitry, Leyes del lulav 385; Tur, Óraj Jaim 669.
  • Simjat Torá: antecedentes y fuentes históricas (https://voices.sefaria.org/sheets/194701).
  • Simjat Torá, Jewish Encyclopedia (https://www.jewishencyclopedia.com/articles/13735-simhat-torah).
  • Lionel E. Moses, Is There an Authentic Triennial Cycle of Torah Readings?, Rabbinical Assembly: https://www.rabbinicalassembly.org/sites/default/files/teshuvot/1703225420_28.pdf

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