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Tishá B’Av

En las dos ocasiones en las que el Templo fue destruido, Israel había abandonado a Yehováh quebrantando el pacto que había hecho con Él

El 9 del Quinto mes Bíblico (llamado Av en el calendario rabínico), que este año 2021 cae el 20 de Julio, es la fecha en la que el judaísmo conmemora la más grande tragedia de la historia de Israel: La destrucción del Primero y Segundo Templo.

Algunos rabinos consideran que este es un día para ayunar y lamentarse, de manera similar a lo que se practica en Yom Kippur, considerado el día más apartado (santo) del calendario hebreo.

Es un día en el que los judíos religiosos se reúnen para afligirse por la destrucción del Templo y para leer el libro de Lamentaciones de forma audible en las sinagogas y en el Kotel (muro de los Lamentos).

La primera destrucción

El profeta Isaías advirtió de este juicio sobre la nación:

¡Cierto!, se desmorona Jerusalem y se derrumba Judá, porque sus palabras y hechos han estado contra Yehováh para provocar los ojos de su majestad…
…Sus puertas se entristecerán y se enlutarán, y desolada, se sentará en el suelo. Isaías 3:8,26

La primera destrucción la llevó a cabo el ejército de Nabucodonosor rey de Babilonia en el año 586 AC.

En el mes quinto, a los siete días del mes, siendo el año decimonoveno de Nabucodonosor, rey de Babilonia, Nabuzaradán, capitán de la guardia, siervo del rey de Babilonia, llegó a Jerusalem.

Y quemó la Casa de Yehováh, y el palacio real, y todas las casas de Jerusalem, y también prendió fuego a todas las casas de los nobles. 2 Reyes 25:8-9

Los libros de Esdras y Nehemías narran el regreso de la cautividad 70 años después, cuando se dio inicio a la reconstrucción del Segundo templo. Este alcanzó su mayor época de esplendor arquitectónico, bajo el reinado de Herodes el Grande; tanto que es conocido como “El Templo de Herodes”, si bien la Presencia de Yehováh ya lo había abandonado desde años atrás.

La segunda destrucción

Habiendo desconocido el tiempo de la visitación del Mesías, el juicio sobre Jerusalem y el Templo fue anunciado por el propio Yeshúa a pesar de que parecía algo imposible de suceder.

En el año 68 EC los romanos, bajo el mando del general Tito, destruyeron el Segundo Templo, para no ser reconstruido nuevamente hasta nuestros días.

En las dos ocasiones en las que el Templo fue destruido, Israel había abandonado a Yehováh quebrantando el pacto que había hecho con Él y desobedeciendo su Toráh. Si bien es cierto que durante el tiempo del Segundo Templo cuando vino Yeshúa, había mucha actividad religiosa, en realidad no había una conversión genuina del liderazgo de Israel, el cual se había dedicado a pervertir la Toráh añadiendo tradiciones y reglas que cargaban al pueblo innecesariamente, cosa que Yeshúa atacó con vehemencia.

En espera del Tercer Templo

Actualmente todo está preparado para la reconstrucción del Templo. La pregunta es si Yehováh permitirá que esto suceda de nuevo en estos días. El profeta Ezequiel anuncia que habrá un Tercer Templo, pero según aparece en su libro, tal Templo será mucho más glorioso que el Segundo y de dimensiones asombrosas, lo que no corresponde con los planes actuales.

Conforme a la interpretación tradicional de las profecías, hay quienes afirman que debe haber un Templo en pie para que el anti-mesías que pronto aparecerá pueda profanarlo; pero también hay quienes consideran que para la profanación anunciada no es indispensable un Templo.

Lo cierto es que con cada día que pasa, estamos más cerca de los juicios de Yehováh porque quienes se jactan de representarlo y de ser “su pueblo” se han contaminado y han dejado de nuevo la Toráh despreciando el Pacto y razonando para justificar su pecado. Lo que sucedió en Tisha B’Av es una advertencia de que Yehováh es justo y cumplirá su Palabra anunciada sin demora. 

¿Qué de nosotros?

El profeta Zacarías hace mención de varios ayunos:

“Así ha dicho Yehováh de los ejércitos: El ayuno del cuarto mes, el ayuno del quinto, el ayuno del séptimo, y el ayuno del décimo, se convertirán para la casa de Judá en gozo y alegría, y en festivas solemnidades. Amad, pues, la verdad y la paz.” Zacarías 8:19

Cuando menciona el ayuno del quinto mes, está haciendo referencia a este que tratamos en este tema: Tishá Ba’v (Ayuno del mes de Av – nombre babilónico de quinto mes).

Ahora bien, siendo que nos consideramos parte de Israel, la destrucción de los Templos viene a ser parte de nuestra propia historia y si en realidad entendemos lo que significó el Templo (mejor designado como la Casa de Yehováh) bien haríamos en hacer memoria también de estos trágicos eventos; al fin y al cabo, tú y yo estamos en la diáspora a causa de ellos.

Entonces, ¿cómo no reflexionar al respecto? ¿cómo no investigar un poco más para aprender las lecciones que se desprenden de los errores de nuestros antepasados? ¿Cómo no afligirnos (¿ayunar?) en alguna medida porque estamos padeciendo esta dispersión a causa de eso?

Rescatar nuestra identidad hebrea, incluye tales cosas. Piensa en ello, ora y sea Yehováh guiándote en lo que debes hacer.

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