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B’midbar (Números) 14:1-45 | Vayilónu

Parashá Trienal – Bemidbar (Números) 14:1-45

Nombre de la Parashá: Vayilónu – Se quejaron

Lecturas Complementarias: Ezequiel 20:18-44 | Hebreos 11:1-3

Entonces toda la asamblea levantó la voz y clamó, y el pueblo se pasó llorando aquella noche. Y todos los hijos de Israel murmuraron contra Moshé y Aharón, y toda la asamblea les dijo: ¡Ojalá hubiéramos muerto en la tierra de Mitsrayim (Egipto)!, ¡Ojalá muriéramos en este desierto! ¿Para qué nos trae Yehováh a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros pequeños sirvan de presa? ¿No nos sería mejor volvernos a Mitsrayim?
(Números 14:1–3, BTX)

Esto es lo que podríamos llamar una reacción irracional. Cuando el pueblo prestó oído a las palabras negativas de los 10 espías, sus corazones se derritieron como cera y comenzando a angustiarse, buscando salidas apresuradas, fruto del miedo y la desesperación. Las palabras condujeron a sentimientos de impotencia y peligro, y estos a acciones erradas de rebeldía, murmuración, desprecio y derrota.

Cuando leemos esto nos preguntamos: ¿Pero cómo pudieron nuestros padres olvidar tan rápido las poderosas manifestaciones de Yehováh, de las que habían sido testigos a lo largo de poco más de un año: las diez plagas, el mar abierto, el maná, la experiencia en el Sinay, la provisión de codornices, y muchas otras más? Yeshúa declaró:

Aquel siervo pues, que conoció la voluntad de su señor y no se preparó ni hizo conforme a su voluntad, será azotado mucho. Pero el que no la conoció, e hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco, porque a todo aquel a quien fue dado mucho, mucho le será demandado, y al que encomendaron mucho, más le pedirán.
(Lucas 12:47-48, BTX)

Así, el pueblo de Yisrael que había recibido tales cosas, tenía ahora la responsabilidad de  comportarse a la altura de todas las manifestaciones poderosas y de las experiencias que había tenido con Yehováh. Pero ante esta prueba, que fue diferente de lo que hasta ahora había experimentado, falló. Debiendo haber sido aguerrido y hasta temerario, resultó presa del temor y la cobardía. ¡Nosotros no somos diferentes!

Si ellos hubiesen conocido para entonces el Salmo 95, quizás hubieran reaccionado diferente. Por eso nosotros que sí tenemos acceso a él, debemos prepararnos de antemano para no ser sorprendidos por pruebas que nos pueden “mover el piso” y llevarnos a reaccionar de maneras erradas.

La liturgia judía utiliza el Salmo 95, principalmente como una lectura para el Shabbath. Ahora como el Shabbath es un anticipo del Reino de Yehováh, debemos poner especial atención en guardarlo como es debido, no sea que terminemos quedándonos fuera del reposo (Reino) de Yehováh. El Shabbath, pues, es una sombra del Reino mismo, de manera que podríamos leer el último verso: 95:11 como sigue:

Por tanto, juré en mi ira que no entrarían en mi Reino.
(Salmo 95:11, BTX)

Intercesión de Moshé

El pueblo se desbocó literalmente y desecharon el liderazgo de Moshé, de Aharón y por supuesto el de Yehováh. De nada valieron las palabras de Kaleb ni de Yahoshúa (Josué); porque tanto les ofendieron que intentaron apedrearlos! Y lo hubieran logrado sino fuera por la intervención de Yehováh, cuya gloria se manifestó a todo el pueblo reunido.

Yehováh dijo a Moshé: ¿Hasta cuándo me despreciará este pueblo? ¿Hasta cuándo se negará a creer en mí, con todos los prodigios que he obrado en su seno? Lo heriré con pestilencia y lo desheredaré, y haré de ti una nación más grande y más fuerte que él. Números 14:11–12, BTX

La rebelión del pueblo, pareció ser solo contra Moshé y Aharon; sin embargo por ser ellos autoridades delegadas y representativas de Yehováh, Él tomó el asunto como algo contra sí mismo (vs: 23). Y aquí confirmamos el aspecto mencionado anteriormente de la mansedumbre de Moshé; dijimos que este era un hombre completamente vacío de sí mismo, es decir de ambiciones personales o egoístas, lo cual se hace evidente por su respuesta a la proposición de Yehováh: haré de ti una nación más grande y más fuerte… ¡Qué oportunidad de ser grande! Pero no. Moshé pensó inmediatamente en la fama de Yehováh; en lo que dirían los pueblos que habían escuchado el testimonio de los mitsritas (egipcios), cuando Yisrael fue sacado de Mitsrayim (Egipto):

Moisés respondió a Yahvé: «Los egipcios se han enterado de que tú, con tu poder, sacaste a este pueblo de en medio de ellos. Se lo han contado a los habitantes de este país. Éstos se han enterado de que tú, Yahvé, estás en medio de este pueblo, y te das a ver cara a cara; de que tú, Yahvé, permaneces en tu Nube sobre ellos, y caminas delante de ellos de día en la columna de nube, y por la noche en la columna de fuego. Si haces perecer a este pueblo como a un solo hombre, dirán los pueblos que han oído hablar de ti: Yahvé, como no ha podido introducir a ese pueblo en la tierra que les había prometido con juramento, los ha matado en el desierto: (Números 14:13–16, Biblia de Jerusalén)

Sí. El testimonio de lo sucedido ya había circulado por los pueblos vecinos y ahora estaba en juego el Nombre de Yehováh. Entonces Moshé le plantea a Yehováh que esta es una oportunidad para mostrar su grandeza por medio de la misericordia y el perdón:

Ahora pues, ¡engrandézcase, te ruego, el poder de mi Señor!, tal como hablaste, diciendo: Yehováh, lento para la ira y grande en misericordia, que carga con la iniquidad y la transgresión  pero de ningún modo tiene por inocente al culpable y visita la iniquidad de los padres sobre los hijos, sobre terceros y cuartos. Perdona, te ruego, la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia, conforme has cargado con este pueblo desde Egipto hasta aquí. (Números 14:17–19, BTX)

¡Que enseñanza más espectacular! Una persona se engrandece cuando muestra su misericordia y su perdón; mas no cuando ejerce su poder. Es lo que podemos ver en Yeshúa cuando es afrentado, maltratado, juzgado y crucificado injustamente: Padre perdónalos porque no saben lo que hacen… ¡Eso es grandeza! Le dijo a Kefa (Pedro) en el huerto: ...guarda tu espada, ¿acaso no tengo poder para pedir al Padre doce legiones de ángeles y acabar con todo esto? (mi versión parafraseada). ¡Eso es poder! pero no lo usó porque era más importante cumplir el plan supremo que Yehováh le había asignado.

Así tú y yo somos más grandes cuando dejamos pasar una ofensa. Se necesita un carácter más fuerte para refrenar los instintos, para dominar el ego y para someter las pasiones, que para darles rienda suelta. Precisamente ese fue el contraste: Un pueblo que se exalta y se deja arrastrar por sus emociones (recordemos a Hava – Eva en el Edén), en contraste con Yehováh, quien también en primer lugar reaccionó con deseos de mostrar Su poder, pero que después de entrar en razón por las palabras de Moshé, decidió perdonar al pueblo aplicando una disciplina menos severa: 40 años de vagar por el desierto hasta que todos los mayores de 20 años que fueron censados, murieran allí sin poder ver la tierra prometida.

Tisha be’Av

Conforme a la tradición hebrea, el pueblo rechazó la Tierra Prometida el día noveno del mes quinto mes y fue ese el día que el pueblo recibió la noticia del terrible castigo de los cuarenta años.

De manera similar Yeshúa, pronunció el juicio contra esa generación que lo despreció y desechó, y cuarenta años después los romanos destruyeron Yerushaláyim. Por esta razón aun en la actualidad el pueblo judío conmemora en esta fecha varios eventos que sucedieron a lo largo de su historia. A continuación un resumen de ellos:

  • Año 1313 AC: Los espías regresaron de la Tierra Prometida con informes espantosos, y los israelitas rechazaron la perspectiva de entrar en la tierra. Yehováh decretó que por lo tanto vagarían en el desierto durante 40 años. 
  • Ambos Templos Sagrados en Yerushaláyim (el de Salomón y el de Herodes) fueron destruidos en esta fecha. El primer templo fue quemado por los babilonios en 586 A.C y el segundo templo cayó ante los romanos en 70 D.C, desencadenando un período de sufrimiento para nuestros pueblo, que aun no se termina. 
  • La revuelta de Bar Kojba contra los romanos en 133 DC terminó en derrota: Los judíos de Betar fueron asesinados en el 9° de Av y el Monte del Templo fue arado un año más tarde en la misma fecha. 
  • Más tarde en nuestra historia, muchas mas tragedias ocurrieron en este día, incluyendo la expulsión de los judíos de Inglaterra en 1290 y el destierro de todos los judíos de España en 1492. 

¿Arrepentimiento? ó remordimiento…

Ante tan terrible noticia, el pueblo volvió a actuar por emociones: Hemos errado; ¡ahora sí iremos a la guerra! Pero ya fue muy tarde. La obediencia tiene su tiempo. Yehováh había concedido un tiempo de reacción ante la noticia de los espías, pues pasó toda una noche antes de que sucediera el juicio; habían tenido tiempo para evaluarlo todo y asumir la posición correcta, pero no; propagaron las malas noticias y contaminaron a todo el pueblo; de manera que a la mañana siguiente nadie quedó exento, salvo Kaleb y Yahoshúa.

Las palabras de Moshe no bastaron. El pueblo se empecinó en subir a la batalla; fue derrotado y perseguido y el narrador ni siquiera se detuvo a dar detalles de lo ocurrido. No valía la pena.

Aprendamos por tanto, que la obediencia tiene su tiempo límite; es mejor actuar antes que sea demasiado tarde, confiando en la dirección de nuestro Padre Soberano.


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