cropped-Pilar-of-Fire.png

Números 8:1 – 12:16 | beHa’alotjá

Parashá Anual: Números 8:1 – 12:16

Nombre de la Parashá: beHa’alotjá – Cuando instales

Lecturas Complementarias: Zacarías 2:10 – 4:7  |  Mateo 14:14-21

El nombre de la porción de esta semana beHa’Alotjá, significa: levantar, poner, instalar; viene de la palabra hebrea ALAH que significa ascender o subir.  Es la misma raíz de la palabra ALIYAH que significa ascender a Yerushalayim. La Escritura siempre habla de “ascender” a Yerushalayim, a la Tierra Prometida, dando a entender la connotación de prosperar o crecer espiritualmente. 

El Candelabro

El Candelabro es una figura de la Palabra de Yehováh; de Yeshúa como la Luz que vendría un día al mundo, para ser conocida por los hombres (Juan 1).  La Luz es un  bien precioso e invaluable, de hecho una de las diez plagas de Egipto fue tinieblas: ausencia de luz. Y volverá a suceder al final de los tiempos según lo profetiza el libro de Apocalipsis. Sin luz, andamos a tientas, sin poder hallar el camino; y así también es en el sentido espiritual.

La Biblia contrasta el sendero de tinieblas del malo, con la senda del justo cuya luz aumenta para ser cada vez más brillante:

La senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto. El camino de los impíos es como la oscuridad: no saben en que tropiezan.  Proverbios 4:18-19

Yeshúa, se presentó a Sí mismo como la Luz del mundo:

Yo soy la Luz del mundo.  El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.
Juan 8:12

Como Él es luz, también nosotros somos llamados a ser luz. Solo tenemos esas dos opciones: o somos luz y vivimos en ella, o vivimos en tinieblas. No hay zona de sombras para los hijos de Yehováh, porque la luz, por tenue que sea disipa automáticamente las tinieblas.

Vosotros sois la luz del mundo… Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, de forma que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. Mateo 5:14,16

PESAJ SHEMINI – Segunda Pascua

Es notable la consideración de Yehováh para con las personas que por razones válidas no pudieran celebrar el Pesaj (Pascua) en el tiempo establecido. Podrían hacerla al mes siguiente cumpliendo con todas las ordenanzas del caso.

Observemos que nuestro Padre no es intransigente, pero sí es claro y preciso en sus instrucciones (Toráh); la gente no podía celebrar caprichosamente cuando pudiera o quisiera hacerlo; simplemente nuestro Padre les dio la alternativa de celebrar, pero siguiendo las reglas. Esto era válido tanto para el nativo como para el extranjero que deseara realizar la celebración. Verso 9:14.

La lección que tenemos allí es que quienes deseamos acercarnos a Yehováh nuestro Padre y Creador, hemos de hacerlo de acuerdo a lo que Él establece y no según nuestro parecer. Hoy día, hay muchas cosas que hacemos argumentando cosas como: “lo hago con la mejor intención”, ó: “Dios conoce mi corazón y sabe por qué lo hago así” ó: “así hace la mayoría de la gente”, etc. Pero nada de esto es válido. La instrucción es clara y precisa:

…el hombre que esté limpio, y no esté de viaje, si deja de preparar la Pascua, tal persona será cortada de su pueblo… (9:13)

Se trata pues, de aprender a seguir instrucciones, cosa que ni Adam ni Hava (Eva) quisieron hacer; por eso en el punto en que ellos se apartaron, nosotros tenemos que regresar: a la perfecta obediencia.

Las Trompetas

La orden fue hacer dos trompetas de plata con el propósito de llamar la atención de la gente del campamento. Los Koanim (sacerdotes) usaban diferentes sonidos de acuerdo a los eventos que se debían anunciar:

    1. Reunión de todo Yisrael: Sonaban las dos trompetas

    2. Reunión de los líderes: Sólo una trompeta sonaba

    3. Partida del campamento: Las dos trompetas producían un sonido de alarma.

    4. Para ir a la guerra.

    5. Para celebrar o anunciar las Fiestas: al principio de los meses – novilunios, al ofrecer sacrificios y ofrendas de paz.

La Fiesta de las Trompetas, el primero del mes séptimo, anuncia el regreso de Yeshúa y a la final trompeta sucederá la resurrección de los santos y el arrebatamiento de quienes estén vivos, para encontrarse con Él.

Siguiendo la Nube

El relato de los versos 15-23, también nos da una gran lección de obediencia.

Imaginémonos formando parte de ese grupo. Dependemos enteramente de lo que suceda con la Nube que está sobre el Tabernáculo. Cuando se levante, hay que desarmar las tiendas, empacar, y salir de viaje llevando todo consigo incluso nuestros animales. ¿Hasta dónde? ¡ni idea! Simplemente debemos seguir la Nube. Si se detiene por un día o por un año, no lo sabemos ni nos es anunciado; cada día es una incertidumbre respecto a la permanencia en el lugar. ¿Cuánto hubiéramos resistido? Bueno, esto sucedió por 40 años!

Claramente el propósito de Yehováh era quebrantar la dura cerviz del pueblo que había sido esclavizado y por generaciones había aprendido a estar en la rutina de su vida: amarga e infeliz, pero totalmente predecible.

Y ese fue el problema siempre. Nuestros padres se quejaban a cada rato; ya por falta de agua, o de comida, o por el liderazgo de Moshé, o porque no le hallaban sentido a su vida. Estaban deambulando por un desierto indefinidamente, sin rumbo fijo y sin un punto de llegada. Les fastidiaba tener que depender de la Nube, a pesar de que todas sus necesidades se hallaban cubiertas y estaban más seguros de lo que nunca jamás llegaron a estarlo; como si fuera poco, eran testigos de milagros diarios: pan cayendo del cielo, una columna de fuego que los calentaba en las noches frías del desierto y una nube que los protegía del calor abrazador del sol durante el día.

¿Hubiéramos sido mejores que ellos? Seguramente no. Yeshúa nos insta a no preocuparnos por el día de mañana, porque cada día trae su propio desafío.

Nosotros vivimos tratando de asegurar el futuro. El nos enseñó a orar pidiendo el pan de cada día; pero queremos asegurar el pan de todo un año o más. El mundo nos manipula para gastar enormes cantidades de dinero pagando por seguros: de salud, de vehículo, de casa, de vida, de muerte, de educación etc. y así aprendemos a confiar en nuestros recursos y no en nuestro Padre quien es el dueño de la vida, y al igual que nuestros padres, nos perdemos de los milagros diarios por estar enfocados en lo que nos puede llegar a faltar.

Si. La historia de Yisrael es la nuestra, al fin y al cabo somos Yisrael. Por eso es importante conocer sus peripecias, jornadas y experiencias para no perpetuar los mismos errores.

¿Dónde está nuestra mira?

Efectivamente, en el capítulo 11 se manifiesta el descontento del pueblo, deseando comer carne y añorando la esclavitud a cambio de comida. Tal actitud fue severamente reprendida por Yehováh, quien vio el desprecio, que nuestros ancestros hacían de todo lo que Él había hecho en favor de ellos.

Incluso Moshé, no veía solución al problema y parece rendirse; mas entonces Yehováh se expresa:

Reúneme 70 varones de los ancianos de Israel, que tú conozcas como ancianos del pueblo… Números 11:16

Yehováh reemplaza así, la organización que hasta entonces Moshé había establecido por consejo de su suegro Yitro en Exodo 18:19-27.

Ahora Yehováh le ordena escoger 70 varones para presentarlos ante el Tabernáculo y poner sobre ellos del Espíritu que está sobre Moshé; es evidente que la organización anterior no era la ideal.

Con todo, Moshé está en una situación de desánimo que le impide recordar las cosas grandes que Yehováh ha realizado por su mano, y también contagiado por el espíritu del pueblo declara: Seiscientos mil de a pie es el pueblo en medio del cual estoy, y Tú dices: les daré carne, y ¡comerán un mes entero! A lo cual responde Yehováh:

¿Acaso se ha acortado la mano de Yehováh?  ¡Ahora verás si te cumple o no mi palabra!

Y esa sigue siendo la respuesta para nuestras necesidades. Yehováh nuestro Padre es el Elohim de lo imposible. No existe algo que Él no pueda hacer y esa debe ser nuestra confianza, nuestro seguro, nuestro ahorro, nuestra protección, nuestra vida y nuestra muerte.

Lashón Hará – Una lengua sin control

Finalmente tenemos un terrible ejemplo de una lengua sin control: lashón- hara. ¡Aarón y Miriam murmuraron contra Moshé! Ellos que habían sido testigos de primera fila de todo lo que Yehováh había hecho por medio de su hermano menor; también eran testigos de las motivaciones de Moshé. ¿Obró equivocadamente Moshé al tomar una mujer de los descendientes de Cus? Es muy probable que Yehováh le haya guiado en esa decisión con un propósito desconocido (quizás profético), pues es imposible que a estas alturas, Moshé que se presentaba continuamente ante Yehováh y quien por causa de la necesidad de estar puro ritualmente debía abstenerse de relaciones con su propia esposa, hubiese tomado por capricho carnal a una mujer de los hijos de Cus para tener relaciones con ella.

Si hubiera hecho mal, eso era algo que solamente Yehováh podía haber juzgado y tal parece que no lo hizo; sin embargo Miriam y Aarón sí se sintieron con la autoridad de hacerlo.

Vemos la consecuencia en Miriam: inmediatamente el juicio sobre ella fue una afección de la piel. Por esta experiencia, los israelitas siempre han asociado tal enfermedad con un problema de murmuración, crítica, ó simplemente de lengua descuidada.

Afortunadamente esos juicios no caen de igual manera hoy, porque ¡toda la tierra sería un valle de leprosos!

Yehováh les llama la atención diciendo:

¿Por qué no tuvisteis temor de hablar contra Moshé mi siervo?

Al ser Moshé representante de Yehováh ellos estaban tomándose la atribución que solo le correspondía a Él. Y el resultado fue terrible. Moshé entonces, sin resentimiento alguno, clamó por la sanidad de su hermana mayor y Yehováh demostró una vez más su misericordia sanándola totalmente.

¿Por qué Aarón no tuvo la misma disciplina? Es probable que quien originó la murmuración haya sido Miriam, que era mayor que los dos, y Aharón simplemente la secundó, manifestando una vez más su carácter débil y complaciente, como sucedió con el asunto del becerro de oro.

¿La lección? Cuidemos la lengua. Por el mal uso de ella podemos meternos en enormes problemas cuyas consecuencias muchas veces no tienen arreglo.

…la lengua es una parte diminuta del cuerpo y, sin embargo, presume de grandes cosas. ¡Vea cómo un pequeño fuego prende fuego a todo un bosque!
Sí, la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está colocada de tal manera en nuestro cuerpo que contamina cada parte de él, incendiando toda nuestra vida; y es incendiada por el mismo Gei-Hinnom.
Pues la gente ha domesticado y sigue domesticando toda clase de animales, aves, reptiles y criaturas marinas; pero la lengua nadie puede domarla: ¡es una cosa inestable y maligna, llena de veneno mortífero! Ya’akov (Santiago) 3:5-8

Otros temas relacionados con esta Parashá

Números
Miguel Angel Forero R

¿Es posible seguir la nube hoy?

La porción de esta semana nos narra el desafío que tuvieron nuestros padres, después de salir de Egipto: Acostumbrados a una rutina totalmente predecible, ahora

Read More »

3 Responses

Déjanos tu comentario