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Devarim 12:20 – 14:29 | Ki yarjiv

Parashá Trienal – Devarim (Deuteronomio) 12:20 – 14:29

Nombre de la Parashá: Ki yarjiv – Cuando ensanche

Lecturas Complementarias: Jeremías 23:9 | Mateo 7:15-27

“Cuando Yehováh tu Dios ensanche tus fronteras como te ha prometido, y digas: Voy a comer carne, porque deseo comer carne. Entonces podrás comer toda la carne que desees.” Devarim 12:20

Aprendimos que todo sacrificio a Yehováh debía ser hecho solamente en el lugar escogido por Él. Pero tengamos claro que no todo animal debería ser ofrecido en sacrificio. En este verso se nos dice que era lícito desear comer carne, siempre y cuando el animal no estuviera destinado a ser sacrificado a Yehováh. Es decir, no podía ser primogénito.

El método tradicional de sacrificio (entendiendo “sacrificio” como el acto mismo de darle muerte al animal y no como el acto de presentarlo delante de Yehováh), es llamado shekjitah (שחיטה) que es la palabra para carnicero. Los carniceros judíos heredaron este método de los procedimientos realizados por los sacerdotes en el Templo. En Vayikra (Levítico) 17:10-15 t Devarim (Deuteronomio) 12:15-16 se dan las guías para esto. El animal debería ser desangrado y la sangre debería ser vertida en la tierra; no era para recogerla y ser usada de manera alguna.

El carnicero, debería entonces cortar la tráquea del animal, el esófago, las venas carótidas, la vena yugular y el nervio vago, con un cuchillo muy bien afilado. Tal procedimiento suspende inmediatamente el flujo de sangre al cerebro del animal haciéndolo caer en inconsciencia, aunque el corazón continuará funcionando hasta que el animal muere por falta de sangre. Esto no significa que no haya trazas de sangre en la carne del animal, siempre quedarán residuos de ella; pero la sangre, que es la vida, ha salido, “saliendo” a la vez la vida del animal.

Los animales sacrificados con el solo propósito de comerlos, no tenían requisitos aparte del asunto de la sangre, y podían ser consumidos tanto por personas limpias como por impuras. Los pescados no tienen ninguna regulación aparte de que deben tener escamas y aletas.

Consumir un animal con su sangre, es comérselo “vivo”

Solamente que te empeñes en no comer sangre, porque la sangre es la vida, y no comerás la vida juntamente con la carne; no la comerás; la derramarás sobre la tierra como las aguas. No comerás de ella, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, porque habrás hecho lo recto ante los ojos de Yehováh. Devarim 12:23-25

La lectura sencilla nos dice que no debemos consumir la carne con su sangre. Pero  los sabios judíos han interpretado a lo largo de los años, que la prohibición de no tomar: “la vida juntamente con la carne” , es una referencia a que el animal no debe estar vivo cuando se come. Si tiene sangre, aun vive. En otras palabras, no se debe consumir una criatura, ya sea en su totalidad o en parte, mientras aun tenga sangre porque se considera viva.

El verso 26 es muy claro respecto a que no es posible presentar sacrificios a Yehováh, fuera de Yerushalayim; aun si la persona interesada está en la diáspora, debe refrenarse de hacerlo fuera del lugar establecido por Él.

Cuidado con la imitación

Cuando Yehováh tu Dios haya cortado delante de ti a las naciones adonde tú vas para desposeerlas, y las hayas desposeído, y habites en su tierra, aún después que sean destruidas delante de ti, cuídate de no caer en lazo al ir en pos de ellas, y de no indagar respecto a sus dioses, diciendo: ¿Cómo servían estas naciones a sus dioses, para que haga así también yo?… No harás así a Yehováh tu Dios, porque ellos hicieron con sus dioses todo lo que Yehováh aborrece, pues aun a sus hijos y a sus hijas queman en el fuego para sus dioses. Devarim 12:30–31

Es muy tentador tomar ideas de las costumbres paganas que nos rodean, para querer honrar a Yehováh de la misma manera; he aquí algunos ejemplos: En lugar de celebrar la Navidad, celebrar el cumpleaños de Jesús; querer hacer evangelización regalando pocillos, camisetas o artículos que lleven escrito el nombre de Yehováh; construir “templos” y llenarlos de cosas pretendiendo atraer a la gente para que escuchen el evangelio; fomentar grupos musicales que visten y actúan al igual que el resto de músicos paganos, etc.. “Cuídate de no caer en lazo e ir en pos de ellas…”

No añadas y no quites

Si bien la tradición judía argumenta que las reglas rabínicas son solo interpretaciones y aplicaciones de la Toráh, resulta muy fácil convertir tales interpretaciones en normas y leyes a la altura de la Toráh. Cosa similar sucede dentro del cristianismo, pero al contrario. Mientras el judaísmo ha aumentado cantidad de regulaciones que son consideradas como “cercas” para proteger al pueblo judío de trasgredir la Toráh, los cristianos han abolido muchas partes de ella, argumentando que ya no está vigente.

Ahora bien, cada generación es responsable de estudiar la Toráh y de interpretarla conforme a la necesidad de su presente; si bien la manera en que otras generaciones la interpretaron puede arrojar alguna luz en cuanto a la aplicación de un mandamiento, nos corresponde a cada uno buscar la guía del Ruaj de Yehováh para aplicar los principios eternos en nuestro momento, porque las circunstancias son cambiantes; de hecho el desarrollo de la tecnología en el presente, nos fuerza a detenernos para definir cómo hemos de usar los medios de comunicación y cómo hemos de responder ante las “olas de nuevas normalidades” que se nos quieren imponer.

¿Hay en el presente falsos profetas?

¡Claro que los hay! Y por montones. Si bien los profetas genuinos hacían señales que autenticaban sus ministerios, también su mensaje debía estar alineado con la Toráh y el carácter justo de Yehováh. Las señales sobrenaturales no eran la única credencial que se debería aceptar, y eso es precisamente lo que dice este verso. 

Si en medio de ti se levanta profeta o soñador de sueños, y te diera una señal o un prodigio, aunque se cumpliera tal señal o prodigio que él te habló diciendo: Vayamos tras dioses ajenos que no conociste, y sirvámosles, no escucharás las palabras de ese profeta o de aquel soñador de sueños, porque Yehováh vuestro Dios os está probando para saber si amáis a Yehováh vuestro Dios con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma. Deuteronomy 13:1–3

El que haya señales sobrenaturales o prodigios, no es garantía de que tal persona venga de Yehováh. ¡Atención entonces! Toda señal debe estar conforme a los mandamientos de nuestro Padre; si no lo está, debe ser desechada.

La sutileza de las señales las hace difíciles de identificar. En el presente hay mucha gente que afirma tener visiones, ser trasladada a los cielos, tener sueños y demás; pero los mensajes que esta gente comunica, ¿invitan a obedecer celosamente la Toráh? ¿O por el contrario, minimizan la importancia de la obediencia a los Mandamientos, con el argumento de la abolición de la Ley (Toráh)? Pensemos en los efectos que tales mensajes tienen, porque eso es lo que finalmente autentica que un mensaje viene realmente de Yehováh.

Por lo anterior es que el pueblo judío rechaza a Jesús. Porque les es presentado un profeta que hizo grandes señales y milagros, pero que anula la Toráh y eso no es aceptable. Debemos presentarles a Yeshúa, no a Jesús, mostrándoles que él modeló la obediencia a la Toráh y nos invita a hacer lo mismo.

Un profeta haciendo señales e invitándonos a descuidar o dejar de lado, o menospreciar la Toráh, es una prueba de nuestro Padre para verificar nuestra lealtad y obediencia.

La idolatría es un pecado de muerte

A partir del verso seis hasta el final del capítulo, resulta muy interesante que solo cuando la persona practicante de la idolatría se convierte en incitadora, motivadora o seductora de sus allegados, amigos o vecinos, para ir en pos de dioses falsos, quien o quienes reciben tal sugerencia o invitación, tienen la responsabilidad de denunciarla llevándola a juicio y participando en su apedreamiento o ejecución; de esta manera afirmaría su testimonio en contra de la persona y a la vez mostraría su celo por Yehováh ante la comunidad.

El pasaje no dice que si alguien se entera de que otra persona está practicando idolatría debe denunciarla; sino que si tal persona la induce a ella o a otros a hacerlo. Esto porque el libre albedrío sigue siendo vigente; pero promover la idolatría es un asunto serio que hace al incitador digno de muerte.

En resumen:

De los 613 mandamientos listados por Maimónides, cinco de ellos proceden de este pasaje:

  1. No amar al incitador (a la idolatría).
  2. No tolerar a un incitador.
  3. No rescatar de la muerte a un incitador.
  4. No defender a un incitador.
  5. No refrenarse de denunciar a un incitador.

En cuanto a las ciudades, aparecen tres mandamientos:

  1. Quemar la ciudad idólatra.
  2. No reparar ni reconstruir una ciudad idólatra.
  3. No obtener beneficio alguno de una ciudad idólatra.

Prácticas ocultistas

Hijos sois de Yehováh vuestro Dios. No os sajaréis ni os rasuraréis entre los ojos por causa de un muerto, porque eres un pueblo santo para Yehováh tu Dios, y Yehováh te ha escogido para que le seas un pueblo especial entre todos los pueblos sobre la faz de la tierra. Deuteronomy 14:1–2

En el antiguo Cercano Oriente, se practicaban muchos ritos de duelo por los muertos que involucraban la mutilación de sí mismos. Para expresar su dolor, la gente no solo se rasuraba el cabello de su cuerpo, sino que se arrancaban de raíz los cabellos, se sajaban la piel, etc. Todas estas prácticas no están permitidas al pueblo de Yehováh, ni como acto de idolatría ni como duelo por la muerte.

En la actualidad en México hay culto a la santa muerte que se ha extendido mucho y tiene muchos seguidores.

¿Cuáles animales son considerados alimento?

Los versos 3 al 20 nos dan una lista detallada, muy similar a la que se halla en Levítico 11, de los animales que son comestibles.

En particular el verso 3, hace referencia a un animal que haya muerto sin ser sacrificado. Es considerado abominable o detestable, término que expresa desaprobación y rechazo. Esta palabra que en hebreo es pronunciada to`evah describe un objeto que provoca una reacción de disgusto o aversión; si bien pocas veces aparece en la Toráh, en el libro de Devarim tiene varias aplicaciones; Moshé la relaciona con idolatría, sacrificio de niños, brujería, hechicería, lanzamiento de maldiciones, trato con espíritus y consulta con los muertos.

La Toráh por su parte clasifica como abominación, las prácticas homosexuales, el uso de la prostitución en los cultos, usar la vestimenta del sexo opuesto, casarse con la ex-esposa después de haberse casado con otra y las pesas y medidas falsas o adulteradas.

Animal muerto

No comeréis ninguna bestia muerta. La podrás dar al extranjero que está en tus puertas, y él podrá comerla, o véndela al extranjero, porque tú eres un pueblo santo para Yehováh tu Dios. No cocerás al cabrito en la leche de su madre.
Deuteronomy 14:21

Este verso nos confirma que solo es comestible todo animal limpio que haya sido sacrificado de la manera apropiada. Uno que “amaneció” muerto o que fue destrozado por una bestia salvaje, no es comestible por el pueblo de Yehováh, independientemente de si es un animal limpio; si murió de manera inapropiada no es comestible.

En cuanto a la prohibición deno cocer el cabrito en la leche de su madre”, no es un mandamiento que prohibe mezclar la leche o sus derivados con la carne, como lo aplica el judaísmo en el presente. Es una prohibición respecto a un ritual cananeo que se ofrecía a la diosa de la fertilidad, que consistía precisamente en eso: ofrecer a la diosa un cabrito o cordero cocinado en la leche de su propia madre.

El Segundo Diezmo

Diezmarás fielmente de todo el producto de tu semilla que rinda el campo cada año. Y en el lugar que escoja para que habite allí su Nombre, comerás ante Yehováh tu Dios el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tu vacada y de tu rebaño, para que aprendas a temer a Yehováh tu Dios todos los días. Deuteronomy 14:22–23

Muy pocas personas son conscientes de que este segundo diezmo es para ser usado por ellas mismas en su propio beneficio. Es lo que hoy llamaríamos: ahorros para vacacionar; claro que la mayoría de personas hoy planea sus vacaciones “al debe“, es decir usando créditos, pagando altos intereses y pensando que después, “de alguna manera se pagará eso”. Pero Yehováh dio instrucciones para que su pueblo hiciera una provisión generosa para sí mismos y cuando ascendieran a Yerushaláyim, no solo tuvieran para gastar en sí mismo y en los suyos, sino que pudieran compartir también con sus amigos.

El primer diezmo, (ma`aser rishon), (Levítico 27:30 – Números 18:21) demandaba dar el diez por ciento de lo producido a los Levitas. Después de sacar el primer diezmo, los agricultores y gente del campo apartaba un segundo diezmo (ma`aser sheni), de las cosechas. Así, durante el primero, segundo, cuarto y quinto años de la semana de años, los agricultores o granjeros, traían los diezmos de los productos agrícolas y las primicias de sus ganados a Yerushaláyim donde lo disfrutaban con sus familiares y amigos.

Estas personas deberían mantener un estado de pureza ritual para poder utilizar el diezmo, ya fuera, comiendo, bebiendo, sacrificando animales para comida, etc., siempre dentro de los muros de Yerushaláyim.

Era usual que la gente hiciera estas cosas durante los viajes que debían hacer con motivo de los Festivales anuales, aunque no era mandatorio que fuera así. Por otro lado, si la gente vivía muy lejos y les era difícil traer los animales o los productos, podían venderlos, y debían añadir un quinto a su precio (ese dinero era para ellos mismos), y así disponían de esos recursos para gastárselos en Yerushaláyim en lo que deseara su alma. Devarim 14:26

Este segundo diezmo es visto como una sombra de los días por venir cuando las naciones ascenderán a Yerushaláyim, llevando tributos para el Mesías.

Otros versos relacionados con los diezmos: Devarim 12:6, 17, Nehemías 10:37,

El Tercer Diezmo

No abandonarás al levita que esté en tus puertas, pues no posee ni porción ni herencia contigo. Al final de cada tercer año apartarás el diezmo de todos tus productos de aquel año, y lo depositarás en tus ciudades, y vendrá el levita, que no tiene porción ni herencia contigo, y el extranjero, el huérfano y la viuda que estén en tus puertas, y comerán y se saciarán, a fin de que Yehováh tu Dios te bendiga en toda obra que tu mano acometa. Deuteronomy 14:27–29

Nuestro Padre muestra su cuidado por sus hijos al permitir el Segundo Diezmo del que hemos hablado. Pero Él también tenía en mente a los pobres y necesitados. Después de todo no sería justo que mientras unos se estuvieran divirtiendo los otros simplemente los miren sin poder satisfacer sus necesidades más básicas. Así el tercer y el sexto año del ciclo sabático de años, los diezmos eran destinados a la gente en mayor necesidad: los levitas, los pobres y necesitados (viudas, huérfanos y extranjeros). Esos diezmos no tenían restricción alguna (ni ceremonial ni de lugar) y podían ser usados por cualquier persona en necesidad. Si bien solo era para quienes tenían cosechas, el mandamiento nos muestra la necesidad de asumir la responsabilidad por la gente que está necesitada a nuestro alrededor.

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