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Soluciones naturales para la gastritis

Soluciones Naturales para la Gastritis

Este es un término con el que casi todos estamos muy familiarizados porque en algún momento hemos sentido los malestares que acarrea. La gastritis o acidez estomacal no es otra cosa que inflamación de la mucosa del estómago que produce síntomas como quemazón o ardor de la zona de la boca del estómago hacia abajo o reflujo gastro-exofágico.

Para digerir los alimentos, las paredes del estómago producen el ácido clorhídrico que tiene un PH de 2.0, es decir es altamente ácido. También producen dióxido de carbono que al contacto con el agua se transforma en bicarbonato el cual es muy alcalino y sirve para cubrir las paredes del estómago de tal manera que el ácido no las dañe. Pero cuando esa capa protectora falla, la mucosa del estómago entra en contacto con el ácido y se irrita.

Los antiácidos comerciales de fácil acceso inhiben la bomba de protones, es decir impiden que salga el ácido al estómago aliviando los síntomas, aunque la descomposición de los alimentos se altera y a largo plazo genera otros problemas más serios como: inhibición de la Vitamina B12 (lo que puede conducir a la anemia) e inhibición de la absorción del calcio (lo que puede llevar a la osteoporosis). Por favor, si consumes estos antiácidos deja de hacerlo, pues la solución para esta situación es mas sencilla de lo que te imaginas.

¿Por qué aparece la gastritis?

En el menor de los casos, tiene que ver con un exceso de producción de ácido clorhídrico, pero la mayoría de las veces es deshidratación o alto nivel de estrés. Cuando sentimos sed es cuando ya estamos deshidratados, y no hemos consumido agua suficiente durante el día para mantener nuestros órganos desempeñándose bien. La regla general dice que la cantidad de vasos de agua (250 ml u 8 onzas) requeridos por un adulto es: Su peso en kg dividido por 7; o su peso en lb dividido por 16.

En cuanto al estrés, podemos decir que el organismo libera hormonas como las catecolaminas o el cortisol en una reacción natural de defensa; en esa situación, las funciones del sistema digestivo e inmunitario se detienen, contribuyendo a que el cuerpo se centre en la amenaza. El problema surge cuando los niveles de estas hormonas se mantienen elevados de forma continuada, cuando entramos en un cuadro de estrés crónico. En ese caso, el organismo continúa en un estado de semi-emergencia permanente que tiene consecuencias en el estómago y en los intestinos, disminuyendo las secreciones gástricas y los movimientos peristálticos, alterando la microbiota y creando disfunción en la barrera intestinal… como lo vimos en los temas anteriores.

En tiempos como este, donde la incertidumbre de la situación del mundo la sentimos como una amenaza, la fe que hayamos desarrollado será un escudo protector. Con facilidad nos podemos aferrar a las promesa de nuestro buen Padre, quien es el que maneja los tiempos y la historia. Dedicar tiempo para meditar en su Palabra nos ayuda a dejar nuestros temores, estrés y ansiedad en sus manos; a permitir que su paz nos acompañe y la salud no se vea amenazada. Considera lo que alguien muy sabiamente dijo: “ Solo hay dos tipos de problemas; los que tienen solución, que se arreglan solos y los que no la tienen que hay que dejárselos a Dios.

Consejos para combatir la gastritis

El hecho de que la pared del estómago se regenera cada tres días es la base fundamental para saber que cualquier gastritis o úlcera se recupera totalmente. Solo haciendo los cambios adecuados verás resultados sorprendentes.

Cambios alimenticios:

  • Mantener el cuerpo bien hidratado con agua alcalina. Nada de aguas saborizadas artificialmente. Si deseas agregarle unas gotas de limón está bien.
  • Consumir alimentos fáciles de digerir en los momentos de crisis. Por ejemplo, papaya, avena, zapallo, huevo.
  • No ingerir alimentos ni muy fríos, ni muy calientes.
  • Comer alimentos de buena calidad, en cantidades normales y estableciendo horas habituales.
  • No comer carnes rojas, fritos, bebidas alcohólicas, ni usar cigarrillos.
  • No tomar líquidos con las comidas, sino media hora antes de ellas o una hora después.
  • Masticar bien los alimentos.

Cambios en el estilo de vida:

  • Si haces la siesta, que sea en posición recostada.
  • Recien comidos no hacer ejercicios ni trabajo de gran fuerza; lo mismo que no doblarse.
  • La última comida debe ser tres horas antes de dormir.

Recetas que sanan:

  • Comenzar el día con: El zumo de una papa: se ralla, se pone en un colador y se exprime bien. Se le agrega el zumo de un limón y una cucharada de aceite de oliva. Hacerlo por 20 días como mínimo.
  • Si consigues fácilmente la hoja de tuna puedes mezclarla con sábila y eso combate el exceso de acidez.
  • Batir la gel de sábila como si fueran claras de huevo y mezclarla con papaya que puedes desbaratar con un tenedor o pasarla por un colador para deshacerla.
  • Una cucharada de propoleo disuelta en jugo ayuda como antibiótico para combatir la elicobacter pílori porque parece que la proliferación de esta, produce también la gastritis.
  • Preparar platillos con avena, como sopas, coladas o bebidas porque esta absorbe los ácidos y protege las paredes del estómago.
  • Al final del día un buen preparado llamado Biogel le dará a tu estómago protección mientras duermes. Lleva:
    • la sábila batida a la mano,
    • jengibre y
    • cúrcuma ralladas o en polvo en caso de no tenerlas frescas,
    • una pizca de pimienta negra,
    • limón y
    • miel.

Mezcla todo muy bien en la proporción de tu agrado y bébelo despacio salivándolo lentamente. Cada uno de esos elementos es de un valor nutricional y medicinal impresionante.

Comienza a hacer los cambios de hábito uno a uno y en el orden que sea más fácil para ti. Lo importante es ir implementándolos lo mas rápido posible para recuperar tu bienestar.

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