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¿Habla Yehováh en el presente?

La obediencia no es solo cumplir con reglas, sino responder activamente a la voluntad de Yehováh. ¿Cómo aplicas lo que escuchas en tu vida diaria?

Éxodo 20:1 se destaca porque nos narra que Yehováh habló directamente al pueblo, este verso pasa muy desapercibido.

La mayoría va por el mundo buscando a alguien que le trasmita un mensaje de Dios y nos olvidamos que Dios no es un ser lejano e inaccesible; Él es un Padre que habla, se comunica y busca una relación activa con Su pueblo. El acto de hablar implica una conexión directa y una expresión de voluntad. En este caso, Dios se revela no solo como el Creador del Universo, sino como Alguien que se preocupa lo suficiente como para comunicarse con aquellos a quienes ha creado.

El hecho de que Dios hable indica que está dispuesto a desarrollar una relación personal contigo; pero… ¿le permites hablarte? Él lo hará a través de la oración, la meditación y el estudio de las Escrituras.

La comunicación con nuestro Padre es bi-direccional. Así como Dios habla, es importante que escuchemos. ¿Te tomas el tiempo para escuchar la voz de Dios en tu vida, ya sea a través de momentos de silencio, la lectura de las Escrituras o incluso en medio de las pruebas? Si crees que Yehováh habla, deberás esperar una respuesta.

Cuando Yehováh habla, revela aspectos de Su naturaleza y propósito. Confía en esa revelación. ¿Cómo puedes confiar más en la guía y la revelación de Dios en tu jornada espiritual?

La comunicación con Dios no es un evento único, sino un diálogo constante. Este verso es un recordatorio de la importancia de una relación viva y activa con Dios, que se manifiesta a través de la comunicación y la revelación. Considera cómo puedes fortalecer esa conexión en tu vida espiritual diaria.

Las enseñanzas de los Evangelios refuerzan la idea de que Dios no solo habla, sino que se revela y se relaciona activamente con la humanidad. Yeshúa no solo vino a enseñar, sino a ser la manifestación suprema de la Palabra de Yehováh.

Esta conexión entre Dios y la humanidad, establecida a través de Yeshúa, nos invita a una relación personal y activa con Dios. Así como Dios habló y se reveló en el desierto a nuestros padres, se sigue revelando por medio de su Espíritu (Ruaj) tal cual Yeshúa nos enseñó.

“Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto” Hebreos 3:7-8

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