jerusalem-1314895_1280

La conexión entre Yeshúa y el Templo de Yehováh

Las palabras hebreas de Exodo 25.8 traducidas como: “Y harán un Santuario para mí, y habitaré entre ellos”, también podrían ser traducidas como: “Y harán un Santuario para Mi, y habitaré en ellos“.  Si bien el Tabernáculo sería construido para que Yehováh habitara en medio de su pueblo, su propósito final era morar en el corazón de cada individuo; pero para que esto llegara a ser una realidad, era necesario primero que Yeshúa tomara nuestro lugar en la cruz y nos hiciera aptos para ser habitados por el Ruaj HaKodesh.

Yeshúa, el Mesías cumple este pasaje literalmente. Mientras estuvo entre nosotros, su cuerpo físico constituyó en un Templo (Tabernáculo) perfecto, para permitir que Yehováh habitara en medio de Su pueblo. Esta es la razón por la cual Yeshúa habló de su cuerpo como el Templo de Yehováh cuando advirtió:

Destruid este Templo, y en tres días lo levantaré. Juan 2.19

Estas palabras son una pista que nos lleva a conectar el cuerpo físico de Yeshúa con el Templo en Yerushalayim. Así el sufrimiento y muerte del Mesías, corresponden a la destrucción del Templo, mientras que su resurrección corresponde a la reconstrucción de un Templo no hecho con manos formado por todos nosotros. En este sentido, el cuerpo de Yeshúa y el Templo tienen una profunda conexión (¿podríamos decir: misteriosa?), de manera que lo que le sucede al uno, también le sucede al otro.

Ahora bien, en vista de que el cuerpo del Mesías corresponde al Templo, en esta era, ese Templo somos nosotros sus discípulos que colectivamente somos llamados el Templo del Ruaj HaKodesh (Espíritu Santo). Por tal razón el apóstol Shaúl declara a la asamblea de los seguidores de Yeshúa en Corinto:

Porque nosotros somos Templo del Dios viviente, como dijo Yehováh (en Levítico 26.12): Habitaré en ellos y entre ellos andaré; y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. 2 Corintios 6.16

y:

¿No sabéis que vuestro cuerpo es Templo del Ruaj HaKodesh que está en vosotros, el cual tenéis de Yehováh, y que no sois vuestros? 1 Corintios 3:16

Obviamente esto no significa que somos literalmente un edificio físico en el cual Yehováh debe ser adorado y reverenciado. Tampoco significa que somos un lugar geográfico donde Él ha puesto Su Nombre. Como seguidores de  Yeshúa, nuestra semejanza con el Templo no suplanta en ninguna manera lo que será el Templo legítimo en Yerushalayim.

En otras palabras, nuestra condición de Templo es metafórica. Así como la Shekináh estaba en el Templo era real, la presencia del Ruaj HaKodesh también lo es dentro de nosotros. Quizás a esto aludía el Mesías cuando le dijo a la mujer samaritana:

Yeshúa dijo: ” Mujer, créeme, se acerca el tiempo en que no adorarás al Padre ni en este monte ni en Yerushalayim. Vosotros no sabéis lo que adoráis; nosotros adoramos lo que sí sabemos, porque la salvación viene de los judíos.
Pero se acerca el tiempo -de hecho, ya está aquí- en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre espiritual y genuinamente, porque ésa es la clase de personas que el Padre quiere que lo adoren. Juan 4.21-23 (CJB)

En el mundo por venir no habrá más un Templo físico. Yehováh mismo será el Templo en la Nueva Yerushalayim:

​No vi ningún Templo en la ciudad, pues Adonai, Dios de los ejércitos celestiales, es su Templo, al igual que el Cordero. Apocalipsis 21.22 (CJB)

One Response

Déjanos tu comentario