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Bereshit 41:38 – 42:17 | Vayómer Faroh

Parashá Trienal – Bereshit (Génesis) 41:38 – 42:17

Nombre de la Parashá – Vayómer Faroh – Dijo el Faraón

Lecturas Complementarias: Isaías 11:2-9 | Lucas 9:46=48

Un hombre con cualidades de líder

¿En que se diferenciaba Yosef del resto de los mitsritas? En muchos. Veamos algunas cosas:

  • No guardaba rencor por lo que había acontecido con su antiguo jefe Potifar, pues en ningún momento lo vemos tomando venganza o siquiera recordando el hecho. Era una persona que miraba solo hacia adelante.
  • Tampoco hizo reclamo alguno al copero por su descuido de dos años atrás.
  • No se vanaglorió por dar la interpretación del sueño al paroh; declaró abiertamente que ‘Elohim era quien la daría y tampoco menospreció o ridiculizó a los “sabios” del reino.
  • Propuso una solución al problema presentado en los sueños. Así como fue proactivo al preguntar por la razón de la preocupación del copero y el panadero cuando estuvieron presos, ahora tomó la iniciativa de proponer una solución, sin auto-proclamarse como la respuesta.

Si bien los mitsritas consideraban al paroh un semi-dios, vemos que en contraste Yosef aparece exhibiendo la presencia del Ruaj de ‘Elohim sobre él. Es el Ruaj Kodesh el que imparte sabiduría – jojmah, entendimiento – binah y conocimiento – da’at;  cualidades todas indispensables para un buen liderazgo. Ante los hombres se convirtió en un salvador, un juez, un administrador y un gobernador.

Esto lo confirma el paroh cuando dice:

Y dijo Paroh a Yosef: ’Elohim te ha hecho conocer (da’at) todo esto, no hay entendido (binah), ni sabio (jojmah) como tú.
Génesis41.39

Y son estas cosas por las cuales el apóstol Shaúl ora pidiéndolas para sus discípulos:

Por esto también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del pleno conocimiento de su voluntad, en toda sabiduría y discernimiento espiritual; para que andéis como es digno del Señor, con el fin de agradarle en todo, dando fruto en toda buena obra y creciendo en el pleno conocimiento de Dios;
Colosenses 1.9-10

Yosef pues, fue exaltado, llegando a tener la segunda posición en el reino, tal como Yeshúa estará bajo la autoridad del Padre. Entonces, el faroh le entregó la señal de autoridad: el anillo que representaba la autoridad conferida por el rey, de manera que nada podría suceder en Mitsráyim, sin su conocimiento o autorización:

Y Paroh dijo a Yosef: Yo soy el Faroh, pero sin tu permiso nadie levantará mano ni pie en toda la tierra de Mitsráyim. Génesis 41.44

Yosef recibió también un nuevo nombre: Zafnath-paneah, al igual que Daniel, quien cuando fue exaltado por Nabucodonosor, recibió el nombre de Belteshazzar. Ahora bien, el nombre de Yosef suena en hebreo como las palabras que significan: “El-que-explica-lo-que-esta-escondido”; pero en la lengua de Mitsráyim, su significado parece ser “Hombre del pan” “Salvador del mundo”.

¿Quién era Asenath?

El Faroh le dio a Yosef una esposa, en adición a todos los regalos que le había dado: Asenath. Conforme a la Toráh, ella era hija de Potifera, sumo sacerdote de Mitsrayim. No parece posible que Potifar, el amo que compró a Yosef a su llegada a Mitsrayim y quien era jefe de la guardia del Faroh, y Potifera fueran la misma persona, pues es muy improbable que Yosef se hubiera casado con la hija de aquella que trató de seducirlo y por cuya causa él fue a parar a la cárcel durante 12 años.

La primera parte del sueño se cumple

Yosef actuó de manera sabia, almacenando grano en todas las ciudades, en depósitos que debió construir para tal fin; la producción fue tan enorme, que dejaron de contar las cosechas y simplemente se dispusieron a guardarlas. En esto podemos ver la generosidad de Yehováh, aún para con los paganos, pues el hambre azotaría a toda la tierra, no sabemos por qué causa, pero Él dirigió a la gente a hacer la provisión necesaria para afrontar la crisis; ahora bien, en el proceso la persona clave fue un hebreo, y esto lo hemos de ver repetido en varios sucesos de la historia de la humanidad.

Asenath dio dos hijos a Yosef: Manasheh y Efráyim, quienes habrían de ser adoptados por Ya`akov más tarde.

Terminados los siete años de abundancia, comenzaron los años de hambruna. Veamos una parte del libro de Yashar que nos da detalles de lo que sucedió:

18 Los siete años de abundancia que hubo en toda la tierra llegaron a su fin; y los siete años de hambre vinieron después de ellos, tal como Yosef había dicho, y hubo hambre en todo el país. 19 Todo el pueblo de Mitsrayim vio que el hambre había comenzado en la tierra de Mitsrayim, y todo el pueblo de Mitsrayim abrió sus depósitos de grano por la hambruna que prevalecía sobre ellos. 20 Y encontraron todo el alimento que había en sus tiendas, lleno de insectos y no apto para comer; y el hambre prevaleció en toda la tierra, y todos los habitantes de Mitsrayim vinieron y clamaron delante de Faroh, porque el hambre era grande sobre ellos. 21 Y dijeron a Faroh: “Da alimento a tus siervos; ¿por qué moriremos de hambre ante tus ojos, nosotros y nuestros pequeños?” 22 Y Faroh les respondió, diciendo: “¿Por qué lloráis delante de mi? ¿No ordenó Yosef que se acumulara el grano durante los siete años de abundancia para los años de hambre? ¿Por qué no escuchasteis su voz?” 23 Y la gente de Mitsrayim respondió al rey, diciendo: “Como vive tu alma, señor nuestro, tus siervos hicimos todo lo que Yosef ordenó; pues tus siervos también reunimos todo el producto de nuestros campos durante los siete años de abundancia y lo pusimos en depósito hasta este día. 24 Y cuando el hambre prevaleció sobre tus siervos abrimos nuestros depósitos, y he aquí que todo nuestro producto estaba lleno de insectos y no era apto para comer.” 25 Cuando el rey oyó todo lo que les había sucedido a los habitantes de Mitsrayim, el rey estaba muy asustado a causa del hambre, y muy aterrorizado; y el rey respondió al pueblo de Mitsrayim, diciendo: “Puesto que todo esto os ha sucedido, id a Yosef, haced lo que él os diga y no transgredáis sus órdenes.”

Es muy probable que las cosas hayan sucedido de esta manera; ya hemos dicho que la Toráh se limita a narrar los hechos de manera resumida resaltando lo más importante solamente.

Los hermanos de Yosef

Ya`akov, decide enviar a sus hijos a Mitsrayim, puesto que era de común conocimiento que había alimentos suficientes allí; sin embargo no envió a su hijo menor, Binyamin (Benjamín) quien ya estaba en sus veinte años, para no correr riesgos con el único hijo que le quedaba de su amada Rajel (Raquel).

La narración de Yashar, es abundante en detalles, de lo que pudo haber sucedido: la estrategia de Yosef, quien estaba expectante de que llegaran sus hermanos, la detención de ellos y el posterior encuentro, que el lector puede leer para complementar la narración de la Toráh.

Lo importante, es que una vez que los hermanos llegan ante Yosef, este los identifica inmediatamente, pero ellos no tienen ni idea de quién es este “señor” de Mitsrayim. Yosef les hablaba por medio de un intérprete, aunque perfectamente entendía su lengua, pero esto fue parte de su estrategia para examinar el corazón de sus hermanos.

Los hermanos de Yosef, formaron parte de la sucesión de sujetos que en algún momento participaron del “juego de reconocimiento”:

  • Los hermanos de Yosef presentaron su túnica ensangrentada a su padre para que la reconociera.
  • Yahudáh no reconoció a Tamar.
  • Tamar le envía a Yahudáh sus prendas para que las reconozca.
  • Yosef reconoció a sus hermanos.
  • Sus hermanos no lo reconocieron a él.

El asunto de la identidad escondida, ha de persistir hasta nuestros días, cuando el Mesías Yeshúa mantiene oculta su identidad de manera que el pueblo de Yahudáh aún no lo puede reconocer tampoco, y permanecerá así hasta que Yehováh lo considere oportuno.

Tres días

Yosef los acusa de espías y así entran en el proceso de revelar datos importantes de su familia en Canaán, incluyendo a su hermano menor Binyamin. Yosef les pone en la cárcel tres días; ¿por qué? El libro: El Testamento de Zabulún, afirma que esto correspondió a tres días que Yosef pasó en el pozo, antes de ser sacado para ser vendido a los mercaderes; si bien la Toráh no dice tal cosa, lo cierto es que a nosotros nos recuerda los tres días que Yeshúa pasó en la tumba, antes de resucitar y darse a conocer a sus discípulos.

Lo cierto es que Oseas 6.2 declara:

¡Venid, volvamos a Yehováh! Porque Él desgarró, pero nos sanará; Él hirió, pero nos vendará la herida. Nos dará vida después de dos días: Al tercer día nos resucitará, y viviremos delante de Él. ¡Conozcámosle pues!

Y dicho sea de paso, estamos en el tiempo en que esto se cumpla totalmente; recordemos que para Yehováh un día es como mil años y mil años son como un día. Así, después de dos días – dos mil años (desde que vino el Mesías por primera vez), en el tercer día nos resucitará; y estamos ya en el “tercer día”, lo que significa que los tiempos anunciados por los profetas de antaño están ya delante de nosotros. Y así como llegó el tiempo de prueba anunciado a Mitsrayim, llegarán las pruebas anunciadas a la tierra; pero de la manera que Ya`akov y su familia fueron protegidos por Yehováh, lo seremos nosotros también, si permanecemos fieles a Él y a su Toráh.

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