Jose y la mujer de potifar

Bereshit 39:1-23 | Ve Yosef Hurad

Parashá Trienal – Bereshit (Génesis) 39:1-23)

Nombre de la Parashá – Ve Yosef hurad

Lecturas Complementarias: Isa´âs 52:3 – 53:12 | Hechos 16:16-40

El descenso de Yosef

Dice el versículo 1 del capítulo, que a Yosef se le hizo descender a Mitsráyim (Egipto). Ya hemos aprendido de las experiencias de Ya`akov y de Yahudáh que cuando la Escritura habla de que ellos “descendieron”, no solo se refiere al descenso físico que efectuaron en su momento, sino también al espiritual: Ya`akov descendió a Harán donde estuvo exiliado por 20 años sufriendo a manos de Labán; y Yahudáh por su parte, descendió a unirse a una mujer cananea que le dio a luz hijos perversos. Pero en este caso, a Yosef “se le hizo descender”; es decir que no bajó a Mitsrayim por su propia voluntad. Sin embargo, bajar allí, significa que estará en un lugar cuya condición espiritual es baja; es decir de oscuridad, idolatría, pecado y opresión; y es precisamente esta situación la que pondrá a prueba su calidad espiritual.

Yosef nunca estuvo solo

Es notable que no hallamos ninguna manifestación explícita de Yehováh para Yosef. Mientras la Biblia nos relata los encuentros que Yehováh tuvo tanto con Avraham, como con Yitsjak y con Ya`akov su padre, no nos menciona una interacción de tal tipo con Yosef; aunque tuvo sueños proféticos y la capacidad de interpretarlos, no solo los propios sino los de otras personas, nunca se nos dice que hubiera interactuado de manera directa con Yehováh como sí lo hicieron sus ancestros.

Esto es importante, porque podríamos atribuir la fidelidad de los patriarcas a tales manifestaciones  divinas; pero Yosef muestra un temple espiritual que no depende de tales experiencias; es la formación que ha recibido de su padre y su abuelo lo que seguramente ha puesto unos cimientos suficientemente firmes para enfrentar la ola de adversidades que lo habrían de formar para ser el instrumento adecuado en manos de Yehováh, proveyendo así  lo necesario para la sobrevivencia de toda su familia incluyendo a sus hermanos agresores.

Es pues evidente que Yosef siempre contó con la Presencia de Yehováh, a pesar de la ausencia de manifestaciones sobrenaturales; pero ese precisamente es el camino de la fe: se trata de andar en rectitud, en integridad, a pesar de que tengamos que hacerlo en soledad.

La túnica de Yosef

Ahora notemos los contrastes que hay en esta narración en las historias de Yosef y Yahudáh, quienes como ya hemos dicho, habrán de dar identidad a las dos Casas o Reinos de Yisrael en el futuro, de manera que debemos poner atención a ciertas características que comienzan a esbozarse a través de la vida de cada uno de estos personajes, porque nos mostrarán claves de lo que sucederá a sus descendientes.

Luego de que Yahudáh descendió y se casó con la mujer cananea; tuvo la experiencia con Tamar, su nuera, creyendo que era una prostituta; Yosef por su parte fue de un carácter diferente, al no sucumbir ante las pretensiones de la esposa de su patrón. Existe también un contraste entre Tamar y la esposa de Potifar; mientras que la motivación que lleva a esta a involucrarse con Yahudáh, es la fidelidad a su familia, buscando tener descendencia dentro de ella y no queriéndola abandonar a pesar de haber enviudado y de haber sido devuelta por su suegro a casa de su padre, la esposa de Potifar es todo lo opuesto: una persona a la que no le importa la integridad de su matrimonio, entregándose a la seducción de Yosef, un muchacho de apenas 18 años, para satisfacer sus apetitos sensuales, y no vacila en descubrir sus deseos al decirle directamente: acuéstate conmigo.

La presión sobre Yosef es intensa; día tras día la mujer de Potifar lo asedia sin tregua hasta hallar la oportunidad perfecta para cumplir su propósito. No es claro si Potifar era eunuco; unas versiones interpretan que era el jefe de este grupo, lo que no necesariamente implica que él también lo fuera, pero otras solo dicen que era un hombre con responsabilidades en el palacio; y el hecho de que tuviera una esposa, muestra que muy probablemente no era eunuco; pero como fuera, nada justificaba las acciones de su esposa.

Finalmente las circunstancias fueron propicias y pudo arrinconar a Yosef; este saltó apartándose de la mujer, dejando su túnica en manos de ella, quien hábilmente la uso para acusarlo de intento de violación. Yahudáh por su parte, también dejó sus prendas en manos de Tamar, las que fueron usadas para hacerlo responsable del embarazo de ella. Por su parte, la esposa de Potifar utilizó la prenda de Yosef para demostrar su culpabilidad primero ente los siervos y luego ante su marido.

Notemos que esta fue la segunda vez que una prenda de Yosef se uso falsamente; la primera ocurrió cuando sus hermanos presentaron ante su padre la túnica de colores manchada de sangre, dejando que Ya`akov dedujera que su hijo había sido destrozado por una bestia; y ahora una prenda suya lo enviaría a la cárcel. Parecía que la caída de Yosef continuaba, llevándole a un pozo sin fondo.

El argumento de Yosef

“…¿cómo pues haré este mal tan grande, y pecaré contra ‘Elohim? Génesis 39.9

Todos sabemos que en la juventud, las pasiones sexuales se exacerban de manera incontrolable; basta dar una oportunidad donde se junten una compañía agradable y la soledad, para que se dispare el instinto sexual que fácilmente puede enceguecer los sentidos y anular el dominio propio. ¿En qué falló Yosef? En permitirse estar a solas con esta mujer; ya sea que fuera o no consciente de esta situación, lo cierto es que la condición de soledad de los dos provocó el incidente:

Pero aconteció cierto día, que cuando él entraba en la casa para hacer su oficio, y no habiendo allí nadie de los de la casa, ella lo asió por su vestidura  y le dijo: ¡Acuéstate conmigo! Génesis 39.11-12

¿Habría pensado Yosef que su dominio propio era suficiente? Quizás sí. Pero no era el caso de la mujer que lo codiciaba. Así que él, de un salto se aparta de ella y huye, aunque en el proceso deja la prenda que habrá de ser usada para incriminarlo.

Muchos enseñan que basta el dominio propio para enfrentar las tentaciones sexuales; pero el problema es que éstas no dependen de uno solo; y cuando una chispa de pasión se enciende, fácilmente se pierde la razón y los argumentos se desvanecen arrastrando a las víctimas a situaciones, en las que el arrepentimiento posterior no sirve para nada. ¿Cuál es la solución que nos da la Escritura? La que finalmente utilizó Yosef: ¡Huir!

Huye de las pasiones juveniles, sigue en pos de la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón puro invocan al Señor. 2Timoteo 2.22

¡Huid de la fornicación! Todo pecado que el hombre cometa está fuera del cuerpo, pero el que fornica, contra su propio cuerpo peca. 1Corintios 16.13

¿Estaba Shaúl aplicando el principio aprendido por Yosef a través de esta experiencia? Probablemente. Lo cierto es que los estándares de “pureza” han decaído sensiblemente dentro del cristianismo al punto de permitir relaciones ilícitas, tales como las pre-matrimoniales o las extra-maritales por razón de que “todo el mundo lo hace”; y mucha gente del pueblo cristiano, incluidos pastores y lideres de diferentes rangos, caen en este abismo que destruye sus vidas y sus familias.

Sin embargo el estándar de Yehováh no ha variado. El matrimonio sigue siendo la relación más significativa, seria y trascendente que un ser humano puede tener, porque no solo ilustra la unión de nuestro Padre con su pueblo Yisrael, sino que es el medio por el cual el hombre es completado mediante su cónyuge y a través de cuya unión vienen nuevas vidas que se han de desarrollar sana y equilibradamente. Los votos expresados al entrar en el pacto del matrimonio, son igualmente sagrados y suficientemente serios para ser respetados hasta el fin.

Yosef estaba solo, pero no

¿Parece contradictorio? Estaba solo en cuanto a su familia; ésta lo había desechado y tenía razones suficientes para haber albergado resentimiento en su corazón hacia sus hermanos; pero en lugar de esto, Yosef se refugio en la soberanía de Yehováh, quien siempre estuvo con él, prosperando todo aquello en lo que pusiera su mano. Así, la escuela de formación ¡no fue tan terrible! ¿Fue dura? Sí. ¿Fue injusta? aparentemente. ¿Fue cruel? también. Pero la confianza en que Yehováh estaba en control lo ayudó para no enloquecer ni caer presa de la amargura y los sentimientos de venganza.

Una versión detallada…

El libro de Yashar nos narra en detalle lo que pudo haber sido la historia de la seducción de Yosef a manos de la esposa de Potifar, que en este relato es llamada Zelika. A continuación un resumen interesante de cómo los jueces de Mitsrayim descubrieron la verdad de lo que sucedió, pero aún así enviaron a Yosef a la cárcel.

74 Los sacerdotes dijeron a Potiyfar: “Manda, te rogamos, que traigan ante nosotros la prenda rasgada de Yosef, y veremos la rasgadura en ella; si la rasgadura ocurrió por delante de la prenda, entonces su rostro debió haber estado frente a ella, y ella debió haberse agarrado de él para traerlo a ella; y entonces con engaño tu mujer hizo todo lo que ha dicho”. 75 Y trajeron la ropa de Yosef delante de los sacerdotes que eran jueces, y observaron y vieron que la rasgadura fue por el frente de la vestidura de Yosef, y todos los sacerdotes que juzgaban supieron que ella lo había obligado y dijeron: “La sentencia de muerte no es para este esclavo, porque él no ha hecho nada; pero su sentencia es ser puesto en la prisión, por el informe que de él ha salido en contra de tu mujer”. 76 Potiyfar escuchó sus palabras y lo puso en la prisión, en el lugar donde eran confinados los prisioneros del rey, y Yosef estuvo en la casa de confinamiento doce años.

Yashar 44:74-46

 

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