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Levítico 6:8 – 8:36 | Tzav

Parashá Anual – Levítico 6:8 – 8:36  

Nombre de la Parashá – Tzav – Ordenanza

Lecturas Complementarias: Jeremías 7:21 – 8:3, 9:22-23 | Mateo 9:13-25 

Mientras que la semana anterior  vimos las ofrendas que debían ser traídas al santuario por el oferente y ser sacrificadas o presentadas por ellos a la entrada del Tabernáculo, en esta semana veremos las instrucciones de Yehováh para Aharón y sus hijos respecto a cómo realizar los sacrificios requeridos.  También se describe la ordenación de Aharón y sus hijos junto con los siete días de consagración.

La porción inicia con la orden de mantener ardiendo el fuego encima del altar. Así cada mañana los sacerdotes removían las cenizas del holocausto y añadían leña para mantenerlo encendido permanentemente.

Esto es una figura de nuestra continua relación con nuestro Padre. Por medio de nuestras ofrendas y oraciones (orad sin cesar 1Tesalonicenses 5:17) podemos mantener avivado el fuego de nuestro ser delante de Él.

Como es natural, el fuego que consumía las ofrendas tendería a apagarse o a disminuir su intensidad por algunos momentos, lo que hacía necesario una vigilancia activa para mantener la llama en su nivel adecuado; de forma similar es natural que nuestra “espiritualidad” mengüe en ocasiones; pero es nuestra responsabilidad avivar el fuego espiritual “añadiendo leña” para mantener ardiente nuestra pasión por Yehováh y su Palabra: 

Oye Yisrael: Amarás a Yehováh tu Elohim con todo tu corazón, con toda tu mente y con todas tus fuerzas!    Deuteronomio 6:5

De la misma manera que los sacerdotes removían las cenizas cada día, es necesario que removamos de nuestras vidas “las cenizas” de las cosas que quedan atrás: pecados, errores, amarguras, rencores, satisfacciones, y todo lo que ya es historia. Nuestro Padre Yehováh nos llama a vivir mirando hacia adelante sin cargar las cenizas de lo que hicimos sea bueno o malo:

…olvidando las cosas que quedan atrás y enfocándome en las que están delante, prosigo hacia la meta, hacia el premio del supremo llamamiento de Yehováh en Yehováh el Mesías.  Filipenses 3:13-14

Instrucciones para una vida saludable

Habla a los hijos de Yisrael, y diles:

No comeréis grasa de novillo, ni de cordero ni de cabra.  La grasa de animal muerto o la grasa de animal despedazado podrá servir para cualquier uso, pero ciertamente no la comeréis…   …no comeréis ninguna sangre, ni de ave ni de bestia, en ninguno de vuestros asentamientos.  Levítico 7:23-26

Claramente, y sin lugar a dudas o argumentos, la instrucción de nuestro Padre es precisa: debemos abstenernos de consumir tanto grasas animales, como sangre. Si el mandamiento se refiere a éstos productos de los animales limpios, cuánto menos se deben consumir las grasas de los clasificados por Yehováh como inmundos!

La sangre debería salpicarse sobre el altar y la parte restante ser derramada para expiación por los pecados; otra razón más para no consumirla:

Porque la vida de la carne está en la sangre, y YO os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas , porque es la sangre, en razón de la vida, la que hace expiación. Por tanto he dicho a los hijos de Yisrael: Ninguna persona entre vosotros comerá sangre, tampoco ningún extranjero que peregrina entre vosotros, comerá sangre.  Levítico 17:11-12

Resumen de las clases de sacrificios – Levítico 7:37

La parashá describe la Toráh – Instrucciones (traducido Ley) de: 

    1. La Ofrenda que se quemaba, u holocausto

    2. La Ofrenda Vegetal

    3. La Ofrenda por el Pecado

    4. La Ofrenda por la Culpa

    5. Las Consagraciones

    6. Ofrendas de Paz

Aplicación Práctica

¿Qué es lo equivalente a la leña que ha de hacer arder nuestra relación con Yehováh?

    • Agradecer por todo. No demos nada por hecho. Cada día de vida, es un regalo de Yehováh. Reconocer esta realidad a diario, es leña que aviva nuestra pasión por Él…

    • Observar la naturaleza en detalle, reflexionando en lo que Yehováh ha creado, es leña que aviva nuestra pasión…

    • Ir a Su Palabra para descubrir cómo Su plan ha sido perfecto y cómo nos involucra, es leña que aviva nuestra pasión…

    • Buscar obedecer cada día su Toráh (Instrucciones), es leña que aviva nuestra pasión…

    • Conversar con Él, de todo lo que sucede en nuestra vida cada vez que haya la oportunidad, ya sea en pensamiento o por palabras audibles, es leña que aviva nuestra pasión por Él, etc.

Fuimos diseñados como seres apasionados y a menos que dirijamos esa pasión hacia Yehováh, nuestro Creador y Padre, la estaremos orientando a cosas de este mundo que nos atraparán para hacernos sus esclavos. No permitamos que el fuego de nuestra admiración por Yehováh se extinga de nuestro corazón. Esto puede llegar a suceder cuando caemos en la religiosidad o bien cuando llegamos al punto de “tener que hacer cosas para Dios”; cuando te sientas así, es porque tu relación con Yehováh está en peligro y es tiempo de considerarlo como un síntoma que debe alarmar tu instinto de supervivencia espiritual.

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