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Números 4:21 – 7:89 Nasó

 Parashá Anual – Números 4:21 – 7:89

Nombre de la Parashá: Nasó – Levanta (un censo)

Lecturas Complementarias: Jueces 13:2-25 | Lucas 1:11-20

Nuestra porción inicia con la instrucción de Yehováh para continuar con el censo de los levitas, incluyendo a los descendientes de Gersón y de Merari de entre 30 y 50 años para que se hicieran responsables del servicio  de la Tienda de Reunión. A continuación un resumen de las tareas que tendría cada grupo de levitas por sus familias:

    • Los Gersonitas, descendientes del hijo mayor de Leví.  Este clan era responsable por las cubiertas del Tabernáculo, las cortinas y las cuerdas necesarias para mantenerlo en pie.  Estaban ubicados en el lado Oeste del Tabernáculo.

    • Los Coatitas, descendientes del hijo intermedio de Levi.  Este clan era responsable de cargar los objetos sagrados del Tabernáculo.  Su lugar era al Sur del Tabernáculo.

    • Los Meratitas, descendientes del hijo menor de Levi. Este clan se encargaría de la cortina exterior del Tabernáculo, con sus basas, cuerdas y demás.  Estaban al lado Norte del Tabernáculo.

    • Los Koanim, descendientes del bisnieto de Levi: Aaron. Era la familia sacerdotal, encargada de ofrecer los sacrificios y demás rituales en nombre de Israel.  Solo a ellos les era permitido ejercer funciones sacerdotales. Vivían en el lado Este del Tabernáculo.

En las secciones siguientes observemos cómo el Nuevo Testamento se basa totalmente en la Toráh o instrucciones de Yehováh.

Limpiando el Campamento

Pareciera cruel la decisión de sacar del campamento a toda persona enferma de lepra o de enfermedades contagiosas. Algunas versiones usan la expresión “gonorrea”  en lugar de flujo de semen; es decir hacen alusión a una enfermedad venérea contagiosa, fruto de la promiscuidad sexual.

Por otro lado, la lepra se consideraba el resultado de haber hablado mal de otra persona (“Lashon hara”  en hebreo),  ó de tener una lengua chismosa, como fue el caso de Miriam, la hermana de Moshé. En ambos casos las personas enfermas se hallaban en esa condición a causa de su propio pecado y podían contaminar a otros por simple contacto; por lo cual la norma, además de proteger a la comunidad, tenía el propósito de mantener limpio el campamento siendo que Yehováh habitaba en medio de ellos.

No era nuevo lo que ordenó el apóstol Shaúl (Pablo), en 1 Corintios 5 al hablar de la inmoralidad sexual y expulsar al adúltero de la congregación, aconsejando luego:

… os escribí entonces no juntaros con ninguno que, llamándose hermano, sea fornicario, o avaro, o idólatra, o calumniador, o borracho, o codicioso; con ese tal ni aún comer.  1Corintios 5:11

Shaúl tan solo estaba actuando conforme a lo que sabía de la Toráh. La congregación donde habita Yehováh debe ser pura y limpia; recordemos que somos Templo del Ruaj Ha’Kodesh (Espíritu Santo).

Ley de restitución

La legislación del Padre respecto a respetar a los demás es muy clara y estricta. Notemos que NO se habla de los derechos de cada persona; se enseña acerca de los deberes u obligaciones para con los demás.

Cuando hablamos de los “derechos del hombre” resultado de la revolución francesa, enfatizamos el punto de vista egoísta: Estos son mis Derechos; pero casi nunca nos fijamos en nuestros Deberes y es poco lo que hacen los padres para enseñar a sus hijos a respetar a otros. Por cierto, ¿has visto una marcha o manifestación para promover Los Deberes del Hombre? Actualmente, todo el mundo anda exigiéndole a los demás que le respeten sus derechos; pero esto no sería necesario si desde el hogar, la iglesia y las escuelas, enseñáramos el deber de respetar a los demás.

Eso lo hace la Toráh:

Cualquier hombre o mujer que cometa cualquier pecado en perjuicio del prójimo, prevaricando así contra Yehováh, tal persona será culpable. Números 5:6

Observemos que el problema no es solamente perjudicar a otra persona; un acto así también implica prevaricar contra Yehováh. Todos los seres humanos hemos sido hechos a imagen del Creador y eso hace que seamos dignos de respeto.  Así lo expresa claramente el apóstoL Jacobo (Santiago) en su carta: Jacobo: 3:9 (Santiago 3:9)

con la lengua… bendecimos al Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que han sido hechos a semejanza de Dios. 

La ley es clara en cuanto a la necesidad de restitución: Números 5:7 y siguientes. El agresor debía añadir un quinto al valor del objeto y devolverlo a la víctima. Sabemos que no solo se pueden robar o dañar las cosas materiales sino también la honra, el buen nombre, la fama, etc.  De hecho hoy existen demandas por cantidades enormes de quienes consideran afectado su honor por algún pleito.

La ofrenda de los celos

Esta es una de las ordenanzas, que están más allá de nuestra comprensión. Pensamos: ¿cómo era posible que al dar a beber a la mujer ese preparado que incluía tierra del  suelo del Tabernáculo y la tinta de la maldición, podía tener tal efecto en su cuerpo físico?  Pero así sucedía. No había nada mágico allí. Simplemente se hacía manifiesto el juicio de Yehováh, Quien era el único conocedor de la verdad, trayendo las consecuencias propias a los culpables; la tradición hebrea (no las Escrituras) afirma que la maldición también alcanzaba al varón con quien la mujer había cometido tal acción.

Los Nazareos

Eran personas que efectuaban votos. O lo que llamaríamos hoy día: promesas a Yehováh. No confundamos esta expresión con NAZARENO, que significa un varón proveniente de Nazareth. Yeshúa no era ni nazareo ni nazareno, pues Él ni había hecho voto a Yehováh ni tampoco había nacido en Nazareth.

El nazareo era una persona que se consagraba a Yehováh por un determinado tiempo, y por tal razón su apariencia era diferente apartándose para el servicio al Padre; su estándar de conducta debería ser mayor que el común de las personas en derredor. Una vez cumplido el tiempo de su voto, debía realizar todo un proceso para regresar a la vida normal.

En el Brit Hadashá (Nuevo Testamento), Mateo 2:23 dice:

Cuando llegó allí, se estableció en una ciudad llamada Nazaret, para que se cumpliera lo dicho por los profetas: será llamado nazareno.

Sin embargo no hay ninguna referencia en el Antiguo Testamento donde hallemos a un profeta llamando al Mesías: Nazareno.  Este es un error de traducción; el texto debería decir:

Cuando llegó allí, se estableció en una ciudad llamada Nazareth, para que se cumpliera lo dicho por los profetas: será llamado un netzer.

Es el profeta Isaías quien afirma en Isaías 11:1:

Pero saldrá una vara del tronco de Isaí y un vástago (netzer) retoñará de sus raíces…

Netzer es una rama o un brote que más tarde, sale del mismo sistema de raíces de un tronco, pero aparece a cierta distancia del tronco original, lo cual fue cumplido con exactitud por Yeshúa, quien nació mucho tiempo después de Isaí, padre de David, por lo cual pertenece a ese linaje, es decir al “mismo tronco”.

La Bendición Sacerdotal

El capitulo 6 termina con la bendición sacerdotal que debería ser impartida a los hijos de Israel, cada vez que fuese necesario. A continuación la transliteración en español:

Yevarejéja  Yehováh veyishmeréja

Yaér  Yehováh panáv  eloéja  vijunéja

Yisá  Yehováh panáv  eléija  veyasém  lejá  shalóm.

Yehováh te bendiga y te guarde; Yehováh ilumine su rostro sobre ti y te favorezca; Yehováh dirija hacia ti su rostro, y te de paz

Es muy explícito nuestro Padre al afirmar que poniendo Su Nombre sobre sus hijos, Él los bendecirá realmente.

APLICACION PRACTICA

Limpiando nuestra vida y nuestra casa

Desde el momento que decidimos seguir al Mesías y ponernos bajo su autoridad, adquirimos el compromiso de vivir como Él lo hizo. Esto implica necesariamente seguir en obediencia las Instrucciones del Padre que se hallan en Su Palabra.

Yehováh es celoso y nos demanda una vida apartada de todas las influencias del mundo, porque este se halla en estado de corrupción y perversión absolutas. Esto significa modificar nuestros comportamientos una vez que los examinamos a la luz de las Escrituras y la interpretación que de ellas hizo nuestro Mesías.

¿Qué comemos? ¿Cómo vestimos? ¿Que sitios frecuentamos? ¿Qué clase de música escuchamos? ¿Qué lecturas hacemos? ¿Cómo nos entretenemos? ¿Con quién nos reunimos y de quienes nos dejamos influenciar? ¿Qué enseñanzas aceptamos? ¿Qué cosas tenemos en casa? …

En esta Parashá Yehováh le advierte a su pueblo que mantengan el campamento limpio, porque Él mora con ellos. Razón suficiente, aunque a los ojos de ellos no era visible. Igual es la recomendación para nosotros, porque hemos sido sellados con su Ruaj haKodesh y ya no nos pertenecemos más a nosotros mismos. Vivimos para agradar a Aquél que nos tomó por soldados y para honrarle en todas las decisiones que hemos de hacer día tras día.

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