Arca del pacto según Ron Wyatt

Shemot 37:1 – 38:20 | Ha’Arón

Parashá Trienal – Shemot (Éxodo) 37:1 – 38:20

Nombre de la Parashá: Ha’Arón – El Arca

Lecturas Complementarias: I Reyes 8:8-21 | I Juan 1:1-10

La porción para esta semana, describe la completa elaboración de todas las partes del Miskán (Tabernáculo), los artículos que estarían dentro: El Arca del Pacto, el candelabro, la Mesa de los Panes, el Altar del Incienso y demás accesorios que se requerirían para el servicio.

El Arca dentro del Kadosh Kadoshim (Lugar Santísimo) era considerado como el Trono de Yehováh. Estaba en medio de dos Querubines y era allí sobre el propiciatorio, que la shekinah o gloria de Yehováh, descendía de manera visible.

El propiciatorio (lugar para “propiciar”, satisfacer, apaciguar, hacer favorable) sería el sitio donde el Kohen HaGadol pondría la sangre del sacrificio indicado una vez al año, para obtener el perdón para el pueblo. 

Según los descubrimientos de Ron Wyatt, fue en el propiciatorio donde la sangre de Yeshúa,  nuestro Mesías, descendió abriéndose paso por en medio de la roca sobre la cual se hallaba la cruz, una vez que aquella fue partida gracias al terremoto que hubo en el momento de su muerte.

El Arca era pues el punto focal de Yisrael. No solo porque era lugar de habitación de Yehováh, sino porque todo sucedía en su entorno: Estaba ubicada en el centro del campamento; a su partida se movilizaba el pueblo; estaba presente en las guerras, etc., de manera que todo dependíaa de lo que sucediera con el Arca.

Ya desde el jardín del Edén, Yehováh había declarado que habría un descendiente de Adam y Hava que solucionaría el problema del pecado de estos; y si bien durante el tiempo que el pueblo anduvo en el desierto y luego se estableció en la Tierra Prometida, estuvo “ensayando” lo que sucedería finalmente sobre el propiciatorio sin entenderlo, finalmente llegó Yeshúa en el tiempo indicado y cumplió con aquella sombra profética que realizaban año tras año el día de la expiación.

El Camino de la Sangre de Yeshúa

Yeshúa la propiciación por nuestros pecados

Pero ahora, al margen de la Toráh, ha quedado clara la forma que tiene Dios de hacer que las personas sean justas a sus ojos -aunque la Toráh y los Profetas también dan testimonio de ello
22 y es una justicia que procede de Dios, mediante la fidelidad de Yeshúa el Mesías, para todos los que siguen confiando. Pues es indiferente que uno sea judío o gentil,
23 pues todos han pecado y no han alcanzado la alabanza de Dios.
24 Por la gracia de Dios, sin merecerla, a todos se nos concede la condición de ser considerados justos ante él, mediante el acto que nos redimió de nuestra esclavitud al pecado y que fue realizado por el Mesías Yeshúa.
25 Dios propuso a Yeshúa como kapparah (propiciación) para el pecado mediante su fidelidad respecto a su sangrienta muerte sacrificial. Esto vindicó la justicia de Dios; porque, en su indulgencia, había pasado por alto [sin castigo ni remisión] los pecados que la gente había cometido en el pasado.
Romanos 3:21-25 – Jewish New Testament.

Veamos ahora Éxodo 37:6:

“Hizo asimismo el Propiciatorio de oro puro, dos codos y medio su longitud, y un codo y medio su anchura.” (Éxodo 37:6, BTX)

La Septuaginta traduce este mismo verso así: 

E hizo la Silla de la Misericordia de oro puro…

La comparación de estas versiones nos permite entender cómo interpretaban en ese tiempo el concepto de: propiciar, permitiéndonos apreciar en su correcta dimensión tanto el plan maestro de nuestro Padre Yehováh como el trabajo de Yeshúa para traernos perdón final.

Por generaciones el pueblo se mantuvo practicando estos ensayos, sin apreciar la dimensión de su significado. Pero a nosotros nos ha correspondido entenderlo y por eso somos mucho más responsables ante nuestro Padre.

Podríamos quedarnos asombrados solamente con el entendimiento de lo que sucedía entorno al Arca. Pero la realidad es que todo lo que había en el Mishkán tiene un significado asombroso que nos puede pasar desapercibido: El aceite para las lámparas del candelabro debía ser provisto a diario; igualmente había que hacer con el incienso; los Panes tenían que ser reemplazado semana tras semana; el Kohen HaGadol tenía que entrar al Lugar Kadosh Kadoshim una vez al año. Todo esto nos habla de la constante atención que Yehováh tenía sobre la culminación de esta operación iniciada por Él: traer salvación definitiva y hacerla disponible para la humanidad mediante lo que sucedería tras la muerte de Yeshúa, haciendo descender su sangre a la Silla de la Misericordia, de una vez y para siempre.

 

¿Cuál es tu actitud en lo que haces?

Sea cual sea el trabajo que realices, ponte a ello como quien sirve no sólo a otras personas, sino al Señor. Colosenses 3:23

Todos los participantes que se dedicaron a la construcción del Tabernáculo (Mishkán) y de todos sus utensilios y demás partes, lo hicieron con un corazón alegre, dando de sí lo mejor.

Estamos llamados a realizar de la misma manera cualquier labor que nos sea encomendada; porque si creemos en la soberanía de Yehováh, entenderemos que Él es quien ha permitido que tal tarea llegue a nosotros. Por otro lado hacer las cosas de la mejor manera que podemos, es un testimonio para aquellos que se benefician de nuestro trabajo, al ver que la calidad de lo que hacen los hijos del Reino.

Sea cual fuera tu trabajo, hazlo bien, de corazón como para Yehováh

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