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Así se originó el culto al Sol

La porción de lectura de la Toráh (parashá) de ésta semana incluye el juicio en Babel, a causa de la arrogancia y rebeldía de Nimrod, quien según fuentes extrabíblicas, fue muerto por Sem, el hjio mayor de Noaj. Luego, Semíramis, esposa de Nimrod, lo declaró como el dios sol y afirmó que sus rayos la habían embarazado, por lo cual dió a luz a Tammuz, con quien se casó una vez que éste creció, pues alegaba que era la re-encarnación de Nimrod. Tamuz murió por la embestida de un jabalí (cerdo salvaje) a la edad de cuarenta años y tiempo después murió Semiramis.

Sus seguidores declararon entonces que ella fue enviada de regreso a la tierra, en un huevo gigante que cayó a orillas del río Eufrates y convertida en la diosa de la fertilidad, representada por una mujer con múltiples pechos desnudos.  A partir de entonces recibió el nombre de Astarté, mejor conocida como Easter, quien al salir del huevo, convirtió un ave en un conejo que pone huevos, razón por la cual en la primavera durante la celebración que lleva ese nombre (Easter), las iglesias invitan a los niños a encontrar huevos previamente escondidos en sus jardines o edificios, para pintarlos de rojo, o de múltiples colores sin saber lo que esto representa.

Los seguidores de Tammuz por su parte, guardan un ayuno parcial durante los cuarenta días (cuaresma) anteriores a la celebración de Easter, privándose de algún alimento especial, para que Tammuz lo pueda disfrutar en el más allá. Al final de la cuaresma, comen jamón de cerdo (en memoria del animal salvaje que mató a Tammuz) para celebrar la llegada de Easter.  Este es el origen de lo que la iglesia católica ordena hacer a sus fieles, y que en muchos lugares se llama: “vigilia” (término mal empleado), por lo cual dejan de comer carne roja los viernes durante la cuaresma, y consumen solamente pescado durante la cuaresma.

Así fue que todas las religiones paganas se originaron en Babilonia (Babel); y a raíz del juicio divino con la confusión de las lenguas, estos cultos se extendieron por el mundo entero cruzando barreras de tiempo y de cultura. Es la razón por la cual hallamos a los incas adorando al sol, al igual que a los aztecas, los chibchas, los celtas, las tribus del Japón, etc. Este culto pagano finalmente alcanza a la iglesia romana que aún mantiene esas celebraciones pero mezcladas con el culto “cristiano” de manera que pasan desapercibidas, y sus fieles las practican ingenuamente yendo en contra de lo establecido por YHVH:

No haréis como hacen en la tierra de Egipto en la cual morasteis, ni haréis como hacen en la tierra de Canaán adonde Yo os estoy conduciendo.  No seguiréis sus costumbres.   Levítico 18:33

Ignorando totalmente este mandamiento, aún la iglesia cristiana que se jacta de ser diferente de la iglesia católica y de haber retornado a la verdad en el siglo XVI, aún mantiene muchas de estas tradiciones sin percatarse del efecto contaminante y degradante de esta clase de celebraciones. 

Por eso el llamamiento en este tiempo del fin, es el mismo que recibió Avraham nuestro padre:

¡Salid de Babilonia, huid de los caldeos!  Isaías 48:20

y…

Salgamos pues a Él fuera del campamento, llevando su oprobio.  Hebreos 13:13

Es pues una invitación a salir del sistema de Babilonia representado en los campamentos de la religión organizada, de las tradiciones, de las costumbres, de la cultura y aún de la familia, cosa que también a nuestro padre Avraham, le costó trabajo.

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