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Éxodo 6:2 – 9:35 | va’Erá

Parashá Anual – Éxodo 6:2 – 9:35

Nombre de la Parashá: Va’era – Yo aparecí. Éxodo 6:2 – 9:35

Lecturas Complementarias: Ezequiel 28:25 – 29:21 | Lucas 11:14-22

¿Estaba יהוה (Yehováh) buscando el mal del Faraón y de su pueblo ?

El verso 7:3, pudiera confundirnos un poco, al pensar que Yehováh, premeditadamente y sin razón quería lanzar sus juicios sobre Paroh y su pueblo.

Sin embargo conforme veamos el desarrollo de los hechos, comprobaremos que el corazón del Paroh (Faraón) se endurecía más después de hallar alivio al pasar cada una de las plagas, lo cual se registra con la expresión: “y Paroh (Faraón) endureció su corazón”.

Pero la dureza de su corazón era ya una realidad ¡desde mucho antes! Paroh ya tenía un corazón duro; había hecho planes perversos para someter a los Israelitas, había dado muerte a los niños de éstos y había traído amargura y sufrimiento sobre los siervos que construían sus ciudades. Sin embargo por haber actuado “con astucia”, esto no era evidente.

De manera que, lo que hace Yehováh, es sacar a la luz esa terrible verdad. Mostrarle no solo al mismo Paroh sino también a todos los que le rodeaban, quien era él realmente. Y eso comenzó a suceder justo después de la plaga de sangre:

Regresó Paroh y fue a su casa y tampoco prestó atención a eso.  Exodo 7:23

A Paroh no le importó que su gente se quedara sin agua una semana; simplemente dejó que ellos se las arreglaran como pudieran, excavando pozos alrededor del río. Si Paroh no hubiese tenido un corazón duro, hubiera limitado no solo el sufrimiento de su propia gente, sino el de los yisraelitas evitando su explotación y maltrato.

La Plaga de Sangre

Los planes de Yehováh se cumplen por etapas.

Al seguir atentamente la narración, podemos experimentar cómo la tensión va subiendo poco a poco y se generan cada vez situaciones más sorprendentes. Por supuesto, para nosotros, que ya conocemos cómo terminó todo, no es tan emocionante. Pero si tratas de leer como si no tuvieras ni la menor idea del desarrollo de los hechos, entenderás lo que experimentaron tanto los yisraelitas como los mitsritas (egipcios).

Ahora, pensemos y observemos que cada una de las plagas no fue consecuencia de la anterior, como nos tratan de mostrar quienes desacreditan el relato bíblico pretendiendo que todo se originó por sucesos puramente naturales.

El río no se torno rojo por un derrumbe de un monte aguas arriba y las ranas no salieron tan pronto se convirtió el agua en sangre. Esto ocurrió siete días después de que el río regresara a la normalidad (Exodo 7:25). Moshé volvió donde Paroh y le advirtió que ante su negativa, la tierra se llenaría de ranas. Entonces ante el problema tan desesperante, Paroh manda llamar a Moshé para decirle que ha decidido dejar ir al pueblo, pero que las ranas sean quitadas. ¿Cuándo quieres que esto suceda? pregunta Moshé; y la respuesta parece increíble: ¡Mañana! ¿Por qué no le dijo: ¿Ahora mismo? 

Una vez controlado el asunto de las ranas, la siguiente plaga viene sin anuncio: Los piojos. De nuevo, estos no son el resultado de la descomposición de las ranas muertas. Las ranas muertas producen gusanos y no piojos; además los piojos fueron producto de la transformación del polvo de la tierra. Yehováh hizo surgir seres vivos del polvo, como fue hecho Adam, cosa que los magos de Paroh no pudieron imitar con sus encantamientos.

La plaga de moscas, fue anunciada, de nuevo cuando Paroh salía en la madrugada. Las moscas llegaron varios días después, no sabemos cuántos. Pero Yehováh menciona, que para que sea evidente que vienen de Él, no habrá ni una de ellas en las casas de los yisraelitas en Goshén.

Ahora bien, en una primera etapa, Paroh, se negó totalmente a la idea de permitir que Yisrael saliera. Fueron necesarias las cuatro primeras plagas de sangre, ranas, piojos y moscas, para que el Paroh entrara en la segunda etapa y propusiera que fueran a hacer sacrificios, pero dentro del país. Es decir les daría unos días de vacaciones, pero nada de alejarse de allí. Ante el argumento de Moshé, Paroh accede a que vayan al desierto, pero no demasiado lejos.

A continuación, la peste sobre los ganados que estaban en el campo afectó caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas, de los mitsritas, mas no los de Yisrael:

En efecto, al día siguiente Yehováh cumplió esta palabra, pereciendo todo el ganado de Mitsráyim (Egipto), mientras que del ganado de los hijos de Yisrael no murió ni uno. Y envió Paroh (Faraón), y he aquí que del ganado de los hijos de Yisrael no había perecido ni uno.  Exodo 9:6-7

En vista de la terquedad de Paroh, la sexta plaga no advertida, pero traída enfrente de él, se levanta de la ceniza de un horno y produce úlceras y forúnculos en todos los mitsritas, aunque no cobra la vida de ningún ser humano.

A continuación tenemos un intermedio, que nos permite responder a la siguiente pregunta:

¿Cuál era el propósito de Yehováh al enviar las plagas a Mitsráyim (Egipto)?

La respuesta convencional ha sido: para liberar a Yisrael de la esclavitud en Mitsráyim. Pero… la Escritura nos muestra otra razón más importante que se revela en el mensaje que יהוה le envía al Paroh por medio de Moshé, quien debería madrugar para encontrar al Paroh cuando sale al río (a hacer sus necesidades razón por la que Paroh madrugaba):

…Si Yo hubiera lanzado mi mano para azotarte con pestilencia a ti y a tu pueblo, ya habrías sido exterminado de la tierra. Mas para esto te he sostenido, para mostrar en ti mi poder, y para proclamar mi Nombre por toda la tierra. Exodo 9:15-16

Notemos entonces el propósito de Yehováh: que SU NOMBRE fuera proclamado por toda la tierra! Recordemos que apenas unos días atrás en el Sinaí, El había revelado Su Nombre a Moshé en Exodo 3:15:

Dijo además ’Elohim a Moshé: Así dirás a los hijos de Yisrael: יהוה, el Dios de vuestros padres, Dios de Avraham, Dios de Yitsjak y Dios de Yaaqov, me ha enviado a vosotros. Éste es mi Nombre para siempre jamás, y éste es mi memorial de generación en generación.

En estos versos, Yehováh expresa claramente su voluntad respecto a que Su Nombre debe ser recordado generación tras generación y eso comenzaría a suceder a partir de los hechos espectaculares que tendrían lugar en Mitsráyim. Podríamos decir que los eventos acaecidos con motivo de la salida de Yisrael de Mitsráyim, fueron el “lanzamiento del Nombre de Yehováh“, si bien es cierto, como vimos en la parashá anterior, que no se trataba simplemente de la pronunciación de su nombre, sino de la revelación de su carácter como Elohim que escucha, libera, hace justicia, etc.

Nuestra lectura termina con la plaga de granizo, fuego y truenos ensordecedores. Los dos primeros elementos son imposibles de mezclar, pero al estar juntos, son la evidencia de la mano sobrenatural que hay detrás de todo lo que está aconteciendo. Paroh confiesa su pecado y suplica porque cesen los truenos (9:28); entonces les dejará partir.

Moshé sabe que esto no es verdad; que Paroh no cumplirá su promesa; pero a pesar de eso, ora para que se termine la plaga. En medio de este juicio, podemos ver la misericordia de Yehováh, ya que no todos los cultivos fueron destruidos. Sin embargo el Paroh se obstinó e influyó en sus siervos quienes también comenzaron a reaccionar como él.

Aplicación Práctica

El sistema del mundo no cambia

Paroh (Faraón) es una figura de quienes nos rodean cuando nos decidimos a seguir a Yeshúa andando en la obediencia a sus Mandamientos. Los familiares y amigos, se comportan de forma muy parecida a la de Paroh y sus actitudes y reacciones (en itálicas) hacia los seguidores de Yeshúa son:

  • Al comienzo de rechazo y crítica total: Paroh: “No dejaré que vayan a adorar a su Dios”.  Familia y amigos: ¿En qué andas? ¿Te estás cambiando de religión? Eso no está bien; debes mantenerte dentro de la tradición! 

  • Luego, de tolerancia controlada: Paroh: “Id, pero no demasiado lejos” –  Familia y amigos: Bueno, si ya se decidieron a andar en eso, ¿qué le vamos a hacer? pero eso sí, no dejen de practicar lo mismo que nosotros hacemos.

  • Remordimiento (no arrepentimiento) y busca de beneficios: Paroh: “He pecado esta vez. Yehováh es el justo y yo y mi pueblo los malvados”. – Familia y amigos: “Ustedes que están tan cerca de Dios, oren por mi.  Denme consejos para resolver mis problemas”.

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